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A 150º años de controversia: El Capital

Por: Anto­nio Loren­zo Cas­tro Villa­rreal

El Pasa­do 14 de sep­tiem­bre fue una fecha memo­ra­ble para la cien­cia eco­nó­mi­ca en lo par­ti­cu­lar, o mejor dicho,  en lo gene­ral para las cien­cias socia­les. No nada más influ­ye  en el cam­po aca­dé­mi­co y cien­tí­fi­co este des­cu­bri­mien­to tras­cen­den­tal al que nos esta­mos refi­rien­do. Va más allá  de una sim­ple aula o cen­tro edu­ca­ti­vo, es una herra­mien­ta que cam­bió total­men­te  la con­cep­ción del mun­do ente­ro en un sen­ti­do polí­ti­co, cien­tí­fi­co, ideo­ló­gi­co, filo­só­fi­co, epis­te­mo­ló­gi­co e his­tó­ri­co.

El crea­dor de esta obra maes­tra es el Filó­so­fo revo­lu­cio­na­rio más con­se­cuen­te e influ­yen­te del siglo XX y de lo que va del XXI. Es el que pone un pun­to de infle­xión en la for­ma de obser­var y ana­li­zar los fenó­me­nos socia­les y por lo tan­to las cien­cias socia­les como tal, el que pone de mani­fies­to las for­mas irra­cio­na­les del sis­te­ma capi­ta­lis­ta moderno, dan­do un sus­ten­to cien­tí­fi­co a la eman­ci­pa­ción de la cla­se obre­ra mun­dial.  Es el que empie­za dicien­do en uno de sus tan­tos libros: “Un fan­tas­ma reco­rre Euro­pa, el fan­tas­ma del comu­nis­mo”, – yo agre­ga­ría -, no tan solo Euro­pa, sino en el mun­do ente­ro. Ni más, pero, tan poco se tra­ta de menos, habla­mos de Car­los Marx.

El 16 de agos­to de 1867 un entu­sias­ta y satis­fe­cho Marx le escri­be una car­ta en la madru­ga­da a su mara­vi­llo­so com­pa­ñe­ro de lucha, cole­ga, ami­go ínti­mo de toda la vida y cola­bo­ra­dor;  Fede­ri­co Engels: “Que­ri­do Fred: Aca­bo de ter­mi­nar la correc­ción del últi­mo plie­go del libro”. Y pos­te­rior­men­te aña­de: “¡Solo a ti te debo que esto haya sido posi­ble! Sin tu entre­ga per­so­nal, yo no habría podi­do por nada del mun­do rea­li­zar este tra­ba­jo… ¡Te abra­zo, lleno de gra­ti­tud!”. Car­los Marx se lle­vó más de 12 años para poder publi­car­lo, por las tan­tas correc­cio­nes  que le hizo.

 Lo que men­cio­na­ba Marx ante­rior­men­te en esa car­ta, en ese momen­to, era algo que ni él se ima­gi­na­ba que iba cau­sar tan­ta con­tro­ver­sia y revue­lo duran­te 150 años, – y los que fal­tan-; se refe­ría al libro más cri­ti­ca­do, odia­do, sata­ni­za­do, admi­ra­do, ido­la­tra­do, que­ma­do, abo­rre­ci­do y cen­su­ra­do. Ese libro que ha sido tan deba­ti­do con inten­si­dad y pasión, den­tro y fue­ra de las aulas uni­ver­si­ta­rias: habla­mos como del pri­mer tomo de El Capi­tal, Cri­ti­ca de la Eco­no­mía Polí­ti­ca. Este pasa­do 14 de sep­tiem­bre de este 2017 se con­me­mo­ró el 150º aniver­sa­rio de su pri­me­ra edi­ción.

El capi­tal es su expre­sión teó­ri­ca y aca­dé­mi­ca, es la impor­tan­cia meto­do­ló­gi­ca y ana­lí­ti­ca que se plas­ma en el libro. Expre­sa una for­ma de ana­li­zar los fenó­me­nos eco­nó­mi­cos de otra mane­ra, des­de otra con­cep­ción, con un rigor fir­me y pro­fun­do cien­tí­fi­ca­men­te hablan­do. Con una pos­tu­ra ideo­ló­gi­ca cla­ra y con­se­cuen­te (la ideó­lo­ga pro­le­ta­ria, es decir, la de la cla­se obre­ra),  con un méto­do para hacer­lo.

El méto­do en que se sus­ten­ta el plan­tea­mien­to de El capi­tal y no solo en este libro, si no, en todo el plan­tea­mien­to Mar­xis­ta, es el Mate­ria­lis­mo His­tó­ri­co que se basa en la con­tra­dic­ción, es decir, de la lucha de cla­ses, como lo dice Marx: “El motor de la his­to­ria es la lucha de cla­ses”, con base en esa anta­go­nía de cla­se se gene­ran rela­cio­nes socia­les de pro­duc­ción, para gene­rar el pro­ce­so eco­nó­mi­co. Sin embar­go, se sus­ten­ta de la expre­sión filo­só­fi­ca del Mate­ria­lis­mo Dia­lec­ti­co, que son, abs­trac­ta­men­te las leyes más gene­ra­les que rigen el com­por­ta­mien­to de la natu­ra­le­za, que tam­bién está basa­do en la con­tra­dic­ción, que es a su vez el cam­bio cons­tan­te de los fenó­me­nos como es la uni­dad y lucha de los con­tra­rios.

Este plan­tea­mien­to vie­ne acom­pa­ña­do por una acu­mu­la­ción de tra­ba­jo inte­lec­tual his­tó­ri­ca­men­te dado, como es el caso de la dia­léc­ti­ca con pro­pues­ta for­mal y meto­do­ló­gi­ca por el filó­so­fo, Georg Wil­helm Frie­drich Hegel. Por otro lado reto­man­do el plan­tea­mien­to filo­só­fi­co del Mate­ria­lis­mo clá­si­co de Lud­wig Andreas Feuer­bach, don­de su sín­te­sis de estas dos pro­pues­tas filo­só­fi­cas fue reto­ma­da por Marx para la expre­sión final has­ta el momen­to, ante­rior­men­te men­cio­na­dos como es el Mate­ria­lis­mo Dia­léc­ti­co y en su for­ma social el Mate­ria­lis­mo His­tó­ri­co.

Uno de los des­cu­bri­mien­tos Mar­xis­tas más rele­van­tes es el de some­ter, expli­car y des­nu­dar esa con­tra­dic­ción del mis­mo sis­te­ma eco­nó­mi­co domi­nan­te: el capi­ta­lis­mo. La for­ma en lo que lo hace, es lo que sigue hacien­do váli­do el plan­tea­mien­to, sigue sien­do una expo­si­ción que está a la van­guar­dia, que sobre­sa­le en el terreno para com­pren­der la hege­mo­nía eco­nó­mi­ca actual.

Sin embar­go, el secre­to ocul­to que se da en el pro­ce­so eco­nó­mi­co está evi­den­te­men­te den­tro de las rela­cio­nes socia­les de pro­duc­ción; den­tro de esta rela­ción se engen­dra la explo­ta­ción a la cla­se tra­ba­ja­do­ra, aun­que las con­di­cio­nes de vida de esta cla­se han cam­bia­do y mejo­ra­do por sus pro­pias con­quis­tas polí­ti­cas. A pesar de ello  se encuen­tra ocul­ta esta cate­go­ría en cual­quier mer­can­cía que con­su­ma­mos coti­dia­na­men­te, aun­que no la vea­mos, pero esta mate­ria­li­za­do en ese obje­to o ser­vi­cio.

¿Por qué? Por­que esa rela­ción exis­ten­te para pro­du­cir es desigual entre las diver­sas fuer­zas pro­duc­ti­vas, es decir, exis­te una cla­se domi­nan­te (capi­ta­lis­tas) y una cla­se domi­na­da (obre­ros). Los capi­ta­lis­tas son due­ños de los medios de pro­duc­ción (Maqui­na­ria y equi­po, edi­fi­cios, herra­mien­tas,  Mate­rias pri­mas, mate­rias auxi­lia­res e inter­me­dias), por el otro lado los obre­ros solo dis­po­nen de su fuer­za de tra­ba­jo (es la que pre­ña valor a la mer­can­cía), sin embar­go, uno como el otro depen­den de sí mis­mos para rea­li­zar la acti­vi­dad eco­nó­mi­ca  y empe­zar el pro­ce­so pro­duc­ti­vo, para satis­fa­cer las nece­si­da­des de la socie­dad.

A pesar de eso el capi­ta­lis­ta explo­ta al obre­ro más allá de ya haber satis­fe­cho la nece­si­dad social. Por ejem­plo, en una ciu­dad don­de solo viven 100 per­so­nas se  pro­du­ci­rán 100 Mer­can­cías para lograr esa pro­duc­ción: se lle­va a cabo en una hora el pro­ce­so pro­duc­ti­vo y la satis­fac­ción de la nece­si­dad, sin embar­go, el capi­ta­lis­ta deci­de sin cono­ci­mien­to del obre­ro pro­du­cir más mer­can­cías en un lap­so de tiem­po de 8 horas (800 mer­can­cías), don­de con 100 mer­can­cías se cubre la deman­da  y el sala­rio para la sobre­vi­ven­cia y repro­duc­ción de la cla­se obre­ra. Y las otras 700 mer­can­cías es tra­ba­jo no retri­bui­do, por lo tan­to no paga­do, para así gene­rar una ganan­cia que se apro­pia el capi­ta­lis­ta. Esta cate­go­ría se cono­ce como Plus­va­lía o Plus­va­lor.

Que esta cate­go­ría sea des­cu­bier­ta, ana­li­za­da y expre­sa­da en El Capi­tal por Marx en la actua­li­dad se sigue afir­man­do. Es el secre­to que ocul­ta y rige el fun­cio­na­mien­to del sis­te­ma capi­ta­lis­ta como tal, agre­gán­do­le un domi­nio polí­ti­co e ideo­ló­gi­co por par­te de los capi­ta­lis­tas para seguir repro­du­cien­do una idea impues­ta, cómo es que el capi­ta­lis­mo es y será el mejor sis­te­ma eco­nó­mi­co para vivir.

Por otra par­te, la impor­tan­cia de El Capi­tal  en sen­ti­do de herra­mien­ta de lucha para la eman­ci­pa­ción de la cla­se obre­ra, sobre­pa­sa más allá de las aulas aca­dé­mi­cas, de las cir­cuns­tan­cias teó­ri­cas del plan­tea­mien­to al ser usa­do en la expre­sión teó­ri­ca-prác­ti­ca de la lucha revo­lu­cio­na­ria. Es una reali­dad a sus 150 años de publi­ca­ción en el enten­di­mien­to de las con­di­cio­nes del sis­te­ma capi­ta­lis­ta actual  en su eta­pa voraz y des­truc­ti­vo, es decir, Neo­li­be­ral.

El Capi­tal y todo el plan­tea­mien­to Mar­xis­ta es cau­san­te de una revo­lu­ción polí­ti­ca que cam­bia la for­ma de com­pren­der los pro­ble­mas socia­les en todo el mun­do, es, sin duda, el que puso de pie la espe­ran­za de toda una cla­se para su reivin­di­ca­ción his­tó­ri­ca, con un sen­ti­do cien­tí­fi­co para hacer­lo.

Es por eso que en todo el siglo XXEl capi­tal fue abo­rre­ci­do, sata­ni­za­do y que­ma­do en los paí­ses capi­ta­lis­ta, por el mie­do, por­que el mar­xis­mo ya se había pro­pa­ga­do por todo el mun­do, y la espe­ran­za del socia­lis­mo deja­ba de ser una uto­pía,  pasa­ba a ser un hecho real como alter­na­ti­va. Sin embar­go,  El Capi­tal  en esa épo­ca fue tra­du­ci­do a más de 9 idio­mas, para seguir pro­pa­gán­do­se como una lla­ma revo­lu­cio­na­ria e inter­na­cio­na­lis­ta. Lo ante­rior es enten­di­ble por el hecho his­tó­ri­co que en ese siglo la mitad de mun­do era socia­lis­ta y la otra mitad capi­ta­lis­ta.

No obs­tan­te que a fina­les del siglo XX con la caí­da de la Unión Sovié­ti­ca y así el Blo­que Socia­lis­ta, la espe­ran­za de cam­bio se fue poco a poco apa­gan­do y negan­do inge­nua­men­te: el plan­tea­mien­to expues­to por Marx en El Capi­tal lle­gan­do a vul­ga­ri­zar­lo con la máxi­ma: “Con la caí­da de la URRS, sepul­to el plan­tea­mien­to Mar­xis­ta y por lo tan­to  El Capi­tal de Marx”.

Sin embar­go, ante­rior­men­te men­cio­na­mos que El Capi­tal es un libro que des­nu­da y ana­li­za el com­por­ta­mien­to de las leyes que com­po­nen el sis­te­ma capi­ta­lis­ta. Enton­ces actual­men­te el capi­ta­lis­mo se sigue afir­man­do y pre­do­mi­nan­do.

Por lo tan­to, el plan­tea­mien­to en tér­mi­nos cate­gó­ri­cos de Marx en El Capi­tal sigue sien­do váli­do y en con­se­cuen­cia, tam­bién la vigen­cia del Mar­xis­mo como un pen­sa­mien­to van­guar­dis­ta por tener pre­ña­do un sen­ti­do dia­léc­ti­co de adap­ta­ción de las dis­tin­tas for­mas que se acu­ña el sis­te­ma capi­ta­lis­ta.

Es por eso que en la cri­sis eco­nó­mi­ca de fina­les de 2008 e ini­cios del 2009 o como es cono­ci­da entre los exper­tos, la cri­sis de la glo­ba­li­za­ción (neo­li­be­ra­lis­mo) resur­gió  de las ceni­zas, sin embar­go, nun­ca se ago­tó, el plan­tea­mien­to mar­xis­ta, es decir, El Capi­tal para poder expli­car la cri­sis en la toda­vía esta­mos envuel­tos, y los que sepul­ta­ron  este plan­tea­mien­to en la déca­da de los 90’s se vol­vie­ron una cla­se de autis­tas sin poder tener una cla­ri­dad y expli­ca­ción de la cri­sis y los pro­ble­mas que de ahí se engen­dra­ron.

En efec­to, El Capi­tal, es sin duda el libro más con­tro­ver­sial de la his­to­ria cien­tí­fi­ca moder­na, no tan solo de la cien­cia eco­nó­mi­ca, si no, en todas las cien­cias socia­les. Es por eso que: “Es el libro empol­va­do  que está en aquel libre­ro vie­jo, que  cuan­do ya no tie­nes una expli­ca­ción de un fenó­meno social acu­des a él”.

Por estas razo­nes expues­tas aquí, es nece­sa­rio que en todas las escue­la de Eco­no­mía y Cien­cias Socia­les del país y no solo en los cen­tros uni­ver­si­ta­rios reto­me­mos el plan­tea­mien­to de Marx en El Capi­tal para lograr tener una mayor expli­ca­ción obje­ti­va de los femé­mo­nos eco­nó­mi­cas de la eco­no­mía actual y tor­nar al pen­sa­mien­to Mar­xis­ta para tener un aná­li­sis con un mayor cer­te­za de las pro­ble­má­ti­cas reales  y con­cre­tas en las que esta­mos situa­dos.

Es por eso que debe­mos recu­rrir a estas herra­mien­tas cien­tí­fi­cas, filo­só­fi­cas y meto­do­ló­gi­cas dadas por Marx para poder lograr un cam­bio con base en la  orga­ni­za­ción polí­ti­ca y ser los pro­mo­to­res de las tras­for­ma­ción en tér­mi­nos mate­ria­les, polí­ti­cos y eco­nó­mi­cos de nues­tro entorno. Por esta razón con­clu­yo con esta fra­se de Marx:

Los filó­so­fos no han hecho más que inter­pre­tar de diver­sos modo el mun­do, pero de lo que se tra­ta es de trans­for­mar­lo”

-Karl Marx

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