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DossierVida Universitaria

Acoso en la U

El día 9 de Noviembre del año en curso a las 8:51am exactamente, se abrió una página en Facebook compartiendo información de un blog llamado “Acoso en la U”. Con una imagen en la que se podía ver el titulo ya mencionado, contando con apenas 7 likes y dejando a algunos usuarios de esa red social (en ellos yo incluida) un poco confundidos e intrigados, incluso pensando que se trataba de otra pagina sin sentido. Fue hasta las 12:00pm que quedó claro el contenido de dicha pagina con un pequeño escrito donde se acusaba a un profesor del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) Campus Monterrey, de acoso y abuso sexual hacia varias de sus estudiantes.

El implicado, de nombre Felipe Montes, fue el primero que encabezó la lista, ya que por medio del blog las estudiantes comenzaron a relatar cómo y quiénes de los docentes las acosaban.

Poco después se posteó en Facebook una breve explicación de la administradora de la pagina:

“Pero si no somos nosotras como sociedad las que denunciemos públicamente estos casos, ¿quién más lo hará? Movidas por la necesidad de convertir a las universidades en espacios seguros y darle voz a la infinidad de víctimas que no tienen visibilidad, hemos decidido crear este espacio y movimiento”.

Después de ese comunicado aparecen más y más reseñas de chicas que a lo largo de 20 años fueron acosadas por algunos docentes. Al leer todas esas quejas expuestas en el blog, inconscientemente tome el lugar de cada una de ellas ya que recordé ese miedo que, aunque sea una vez en nuestra vida, las mujeres hemos sentido al caminar por una calle cuando ya está cayendo la noche. Ese pequeño escalofrío que sentimos al creer que alguien nos está siguiendo, el coraje y repulsión que nos provoca el escuchar las obscenidades que nos gritan en la calle pero que los hombres denominan “piropo”. Después comprendí que esos sentimientos en ellas eran multiplicados por 1000: la sensación de peligro corría siempre por sus venas, pues un depredador no dejaba de asecharlas.

Al pasar los días y con más información caí en cuenta que esto no solo se daba en el ITESM; esto es una epidemia que invade a muchas escuelas de toda la Republica en todos los niveles educativos, es algo. Lamentablemente hemos normalizado el acoso, nos acostumbramos a ignorar lo que les sucede a las demás y no dejamos de culpar a las víctimas (“la reprobó y quiere vengarse”, “ella lo provocaba por cómo iba vestida”, “no sujetaba su cabello y eso llamaba su atención”), porque juzgar y atacar su manera de demandar justicia, el anonimato no quita la gravedad del hecho.

Debemos levantar la voz si vemos alguna situación similar con alguna de nuestras compañeras, amigas o incluso nosotras mismas. Sabemos que es difícil denunciar a una autoridad, por todo lo que implica, pero juntas, apoyándonos podemos hacerlo. Que el miedo no sea lo que nos silencie, no seamos presas del pánico y pongamos en práctica el hoy por ti, mañana por mí y así nos protegemos todas mutuamente.

¡Demostremos todas que ahora tenemos voz!

Liga de Facebook: https://www.facebook.com/acosoenlau/

 

Por: Flor Jomarely

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