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Opinión

Breve historia de una violación

para Danie­la

Eva Ixchel Villa­rreal es psi­có­lo­ga por la Uni­ver­si­dad Autó­no­ma de Ciu­dad Juá­rez, des­ta­ca como acti­vis­ta por los dere­chos de las muje­res, así como pro­mo­to­ra del femi­nis­mo. Tie­ne una pla­ta­for­ma digi­tal lla­ma­da Femi­nis­mo Cons­cien­te, en la que abor­da temas como sexua­li­dad, mater­ni­dad, abor­to segu­ro, tra­to médi­co digno, machis­mo y vio­len­cia de géne­ro como una cam­pa­ña en con­tra del amor román­ti­co. Ixchel tam­bién man­tie­ne una cam­pa­ña en redes socia­les deno­mi­na­da “Con­fe­sio­nes sexua­les femi­nis­tas”, la cual bus­ca reco­pi­lar expe­rien­cias a tra­vés del ano­ni­ma­to, en las que se cuen­te de pri­me­ra mano la pos­tu­ra que tie­ne la mujer res­pec­to a la sexua­li­dad, esto en con­gruen­cia con el movi­mien­to de libe­ra­ción sexual feme­ni­na que pro­mue­ve.

En el mar­co de este movi­mien­to una de las aris­tas vie­ne a ser afron­tar el tema de los per­can­ces vio­len­tos no como casos ais­la­dos, sino como con­duc­tas nor­ma­li­za­das que se tie­nen que com­ba­tir. Entre una dece­na de expe­rien­cias reco­pi­la­das vale la pena que conoz­cas una, en espe­cial por­que se tra­ta de una his­to­ria de vio­len­cia que a cual­quie­ra le pue­de pasar y que segu­ra­men­te le ha pasa­do a alguien que cono­ces. Visi­bi­li­zar la vio­len­cia es el pri­mer paso que que­re­mos tomar para con­tri­buir a solu­cio­nar este pro­ble­ma. Dar­nos cuen­ta de que en nues­tra comu­ni­dad dia­ria­men­te se matan y vio­lan muje­res es lo pri­me­ro que debe­mos hacer. Es nece­sa­rio que como comu­ni­dad par­ti­ci­pe­mos acti­va­men­te en la solu­ción de la vio­len­cia, si bien la per­se­cu­ción de los deli­tos es una obli­ga­ción estric­ta­men­te del Esta­do, noso­tros como ciu­da­da­nos esta­mos obli­ga­dos a rea­li­zar actos para ter­mi­nar con esta vio­len­cia.

A los 17 años ter­mi­né con mi pri­mer novio por­que él se fue a estu­diar a otro país, ahí cono­ció a una puer­to­rri­que­ña y me dejó por ella. Me que­dé tris­te por el enga­ño, pero como esta­ba en mi pri­mer año de uni­ver­si­dad deci­dí con­ti­nuar y tra­tar de olvi­dar­me de eso. Ese año cono­cí a un tipo que tenía mi edad, él había estu­dia­do en el mis­mo cole­gio de mi ex, pero me dijo que no se cono­cie­ron. Comen­za­mos a hablar y que­dé cla­ra que yo solo que­ría hacer nue­vos ami­gos, nada más. Me invi­tó a comer y acep­té, así que un vier­nes por la noche me fue­ron a dejar a un cen­tro comer­cial para ver a esta per­so­na. Él me lla­mó para decir­me que fué­ra­mos a otro lugar cer­cano. Acep­té, me subí al auto, fui­mos a comer y todo fue nor­mal has­ta el momen­to en el que le pedí que me lle­va­ra al cen­tro comer­cial don­de me habían deja­do. Me dijo que sí, paga­mos y nos fui­mos. De camino me fijé que no iba por el camino correc­to, se había des­via­do por otro lugar. Lle­ga­mos a un lugar oscu­ro en medio de una tor­men­ta fuer­tí­si­ma. Apa­gó el auto y direc­to me metió las manos en la blu­sa, yo me que­dé para­li­za­da. Le pedí por favor que me lle­va­ra de vuel­ta, me con­tes­tó que no iría­mos a nin­gún lado has­ta “que pasa­ra”. Se fue a la par­te trasera del auto inten­tan­do lle­var­me con él. Ner­vio­sa le pedí por favor que me regre­sa­ra. El solo dijo “no, pása­te para acá”. No supe qué hacer, no reco­no­cí dón­de esta­ba como para salir corrien­do. Ter­mi­nó pasán­do­me para atrás del auto. Me bajó los pan­ta­lo­nes y me vio­ló. Pasa­ron dos minu­tos y ter­mi­nó den­tro de mí. Me subí los pan­ta­lo­nes y entre lágri­mas me pasé para el asien­to de ade­lan­te.

Encen­dió el auto, no dije una pala­bra en camino. Él solo decía estu­vo muy rico ¿ver­dad? Yo solo que­ría llo­rar del asco. Lue­go me pre­gun­tó si que­ría com­prar la pas­ti­lla del día siguien­te, acla­ró que no traía dine­ro. Al lle­gar al cen­tro comer­cial baje corrien­do del auto, el me gri­tó “aví­sa­me cuan­do te baje”, lue­go se fue. Me sen­tí basu­ra, usa­da, asque­ro­sa, sucia. Lle­gué a casa, me bañé, la piel me que­dó roja . Al día siguien­te fui por una inyec­ción anti­con­cep­ti­va, fue la pri­me­ra vez que la usé. Me bajó tres sema­nas des­pués. Me vol­ví alcohó­li­ca. Me cor­té. Inten­té sui­ci­dar­me. Quie­nes supie­ron lo que me pasó me juz­ga­ron de puta y zorra. Tener sexo des­pués de eso no me dio pla­cer, solo asco. Han pasa­do cin­co años, ten­go novio y lo voy superan­do.”

Estas his­to­rias son más coti­dia­nas de lo que pen­sa­mos. Segu­ra­men­te tú cono­ces a algu­na per­so­na a la que le pasó algo simi­lar. ¿Qué debe­mos hacer al res­pec­to? Dejar de hacer­nos de la vis­ta gor­da en estos temas. Dejar de juz­gar a las víc­ti­mas. For­ma­mos par­te de un sis­te­ma que nor­ma­li­za la vio­len­cia y quie­re hacer­nos creer que estas situa­cio­nes son inevi­ta­bles, es hora de cam­biar a tra­vés de la par­ti­ci­pa­ción y el acer­ca­mien­to con los colec­ti­vos femi­nis­tas. Para Femi­nis­mo Cons­cien­te expo­ner que exis­ten con­duc­tas enca­mi­na­das al some­ti­mien­to sexual, es nece­sa­rio como para del camino a reco­rrer para la libe­ra­ción sexual feme­ni­na, el que se obli­gue a las muje­res a man­te­ner rela­cio­nes sexua­les ya sea por sus pare­jas o por des­co­no­ci­dos, no es el úni­co obs­tácu­lo a ven­cer, pero sí uno de tan­tos que hace fal­ta poner sobre la mesa y dis­cu­tir. Vamos a con­tar las his­to­rias de quie­nes sufren, es hora de dejar de guar­dar silen­cio.

 

Ima­gen des­ta­ca­da: Obser­va­to­rio Con­tra el Aco­so Calle­je­ro  https://www.ocac.cl/

Femi­nis­mo Cons­cien­te: https://www.facebook.com/ecofeminismoconsciente/

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