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¿Qué ver?Cine

Cartas de Van Gogh: melancolía y óleo en la pantalla grande

Existen proyectos tan ambiciosos que parece poco probable que puedan llevarse a cabo. Si pensamos en una cinta realizada por más de cien artistas, pitando a mano cuadro a cuadro en stop motion, una captura de imágenes y contando fragmentos de la vida de uno de los pintores más reconocidos de todos los tiempos,  nos lleva a imaginar una labor descomunal de horas y horas de trabajo. Y así fue. Después de tres años de trabajo, la cinta británica Cartas de Van Gogh, dirigida por Darota Kobiela y Hugh Welcham, nos presenta una experiencia cinematográfica única y visualmente impresionante, que sumerge al espectador en el mundo del impresionismo digno de las obras de Van Gogh.

Pensada en un principio como un cortometraje, Cartas de Van Gogh se arriesga a presentar un largometraje de 94 minutos con una técnica única y una historia detectivesca, donde el misterio del suicidio del pintor holandés mueve el argumento principal de la historia, que al mismo tiempo gira entorno a las cartas que Van Gogh escribió a lo largo de su vida, dejando una última destinada a llegar a manos de su hermano. Mientras el mensajero lleva la carta a Theo descubrimos momentos y personajes clave en la vida del difunto artista.

Con cada secuencia vamos juntando una pieza de un misterio que nos lleva a un mismo lugar. Y este lugar no es la muerte del pintor. Lo relevante de la cinta es cómo muestra la figura de Van Gogh, siendo alguien que pudo tocar la vida de muchas personas y de muchas maneras, causando una impresión inmediata en cualquier persona que se cruzó por su camino, empezando su labor como pintor a una edad tardía y muriendo sin fama ni dinero, pero dejando un legado enorme para la humanidad.

Pese a lo maravilloso que se ve todo en este largometraje y cómo cada escena nos deja perplejos ante la manera de animar una secuencia con óleos, la historia es en momentos trabada y un tanto repetitiva. Tomando en cuenta que vemos los sucesos por medio de cartas es imposible no sentir esta película como una serie de anécdotas pequeñas que construyen una historia melancólica pero simple.

En definitiva no es una película para todo público, no por el argumento o la técnica, sino por el personaje en cuestión. Aunque todos hayamos escuchado hablar de Van Gogh alguna vez, o visto alguno de sus cuadros en internet, no a todos les mueve ver los acontecimientos más significativos de su historia.  Lo cual no le resta mérito alguno a este trabajo.

Imperdible si eres amante de la pintura y el cine. Cartas de Van Gogh nos demuestra que las animaciones no son un género, son una técnica que puede ser usada en distintas formas para llevar cualquier tipo de historia hasta los ojos del espectador.

Calificación: 4 Estrellas

 

Por: Erick Villaseñor

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