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Del acoso en redes sociales

Ni siquiera podría contar las veces en que, algún hombre o hasta niños, me han pedido fotografías desnuda, o me han hecho alguna insinuación sexual por medio de Facebook, principalmente.

En los últimos meses han sido aún más constantes este tipo de acciones; sea la razón que sea, pareciera incluso que, con toda la lucha contra la violencia a la mujer, lo hacen precisamente para demostrar su desinterés. He estado conociendo gente nueva y, entre esas platicas, el acoso sexual se ha hecho presente en más de una ocasión.

De aquellas veces que recuerdo, sucede una situació en la que, un conocido y yo, hablábamos regularmente y, en casi todas nuestras conversaciones, tratábamos temas de escuela, trabajo y el día a día solamente; es decir, platicas muy casuales que duraban todo el día, pero en realidad no había más de 10 mensajes diarios. Una noche, en la cual todo parecía normal, seguíamos con nuestras platicas de siempre hasta que recibí un mensaje diciendo algo como “necesito relajarme” acompañado de un emoji que indica alguna insinuación; claro que entendí desde el principio, pero traté de ignorarlo, continué la plática con mensajes un poco sarcásticos, eran algo como “a mí me relaja dormir” o “tal vez una cerveza te ayude”, posiblemente esto le molesto mucho, porque termino la conversación con un mensaje que decía “me iré a relajar, dormiré, buenas noches”. Me despedí y lo eliminé de mis amigos.

Terminé por comprender como es que, estas situaciones, ya no me causan incomodidad ni algún tipo de enojo, al contrario, me causan gracia y es muy común que mande estas pláticas a otros amigos, solamente con el afán de ridiculizarlos. Acepté el hecho de que, al ser tan constante el recibir estos mensajes, termina por acostumbrarnos al acoso y la sensación que esto causa. ¿No se trata acaso de una injusticia, de violencia, el hecho de tener que soportar esto, cuando nosotros, como mujeres, no damos ninguna insinuación a que nos hablen o nos traten de esta manera? Evidentemente, lo es.

Como mencioné al principio, estas experiencias no me han pasado solo a mí, sino que he podido ser testigo del acoso a personas muy cercanas a mí:

Omitiendo el nombre de la persona y el parentesco que tengo con ésta, se trata de una menor, quien comienza a usar internet, al igual que el resto de los niños de ahora, desde muy temprana edad, estando expuesta a personas como estas, personas que buscan placer y se vuelven el mal de nuestra sociedad.

A través de un perfil falso, esta persona se hizo pasar por un niño de 15 años, guapo y de apariencia agradable; su perfil contenía muchas fotos de la misma persona, sin embargo, al leer las pláticas, se podía notar en su vocabulario que no era un niño de 15, años como él decía.

Comenzó con conversaciones regulares, como cualquiera, pero después logró, poco a poco, inmiscuirse en los problemas de la menor, en la falta de atención de sus padres, la falta de comprensión de estos hacia ella, entre otros.

Terminó por amenazarla, tratando primero con advertencia acerca de hablar con sus padres y mostrarles lo mal que hablaba de ellos, sin embargo, la situación fue empeorando, pues después le fue más fácil obtener fotografías e incluso videos, mientras que las amenazas no se detenían.

La situacion generó la impotencia de la menor, el encontrarse en una posición de desventaja y violencia, de sometimiento. Fue hasta el día en que sus padres se dieron cuenta que pudieron empezar a detener los ataques, al acudir a las autoridades y presentar denuncia formal, sin embargo, está no solucionó las cosas de inmediato. Aquella persona con un perfil falso continúa en las redes sociales, y es indudable que sigue cometiendo las mismas acciones, que sigue atacando mujeres e incluso menores.

Es verdaderamente lamentable que, las autoridades, no hayan hecho nada por hacer responsable a la persona detrás del perfil falso, ¿cómo es posible que esto pase desapercibido para las autoridades y demás?

Esto solo es, en realidad, la punta de un iceberg anclado al fondo del oceano, con una infinidad de situaciones que se podrían contar. Pareciera no tener un fin, pareciera ser algo a lo que no vamos a encontrar solución, pareciera que es la misma sociedad quien nos obliga a acostumbrarnos, al no hacer nada al respecto, al permitirlo, al no interesarse en estos casos.

El acoso hacia las mujeres puede verse día a día y no solo en redes sociales, sino en las calles, trabajo, escuela y demás lugares, ¿hasta cuándo?

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