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Dime cómo juegas y te diré quién eres

“Un vacío asombroso: la historia oficial ignora al fútbol. Los textos de historia contemporánea no lo mencionan, ni de paso, en países donde el fútbol ha sido y sigue siendo un signo primordial de identidad colectiva.(…). Dime cómo juegas y te diré quién eres.(…). Éstos son tiempos de uniformización obligatoria, en el fútbol y en todo lo demás. Nunca el mundo ha sido tan desigual en las oportunidades que ofrece y tan igualador en las costumbres que impone: en este mundo de fin de siglo, quien no muere de hambre, muere de aburrimiento”.

-Eduardo Galeano

Por: Alonso Flores

No hay en el mundo algún otro evento deportivo que congregue tan seguido más espectadores que un clásico español entre el Barcelona y el Real Madrid. El Clásico es desde hace varios años el partido que enfrenta a los dos mejores equipos del mundo. Yo lo he llamado Selección Mundial A vs Selección Mundial B. Quien gana un lugar en uno de estos equipos, automáticamente gana un lugar en su selección, y por lo tanto, en la élite del fútbol mundial.

Tampoco hay algún otro partido de fútbol que enfrente tan claramente a dos ideologías políticas. El franquismo, el centralismo y la derecha representados por el Real Madrid contra el sentimiento independentista, progresista y de izquierda representados por el FC Barcelona. El enfrentamiento ideológico, político y económico que ha prevalecido en España desde la Guerra Civil entre la derecha que apoya al franquismo y a la Corona Española y la izquierda que apoya a la república y a la independencia de Cataluña ha sido y sigue siendo representado por El Clásico.

Todo comenzó en el periodo de la posguerra en España, durante la dictadura de Francisco Franco. Los historiadores catalanes afirman que no es coincidencia que la época dorada del Real Madrid coincida con el auge del franquismo, mientras que los historiadores centralistas afirman que el FC Barcelona también fue beneficiado por el régimen. Lo que es cierto es que no hay indicios de que Francisco Franco fuera un apasionado por el fútbol. Incluso hay quien afirma que era afín al club Atlético Aviación -hoy Atlético de Madrid- por su clara identidad militar. Lo que también es cierto es que Franco, siguiendo los ejemplos de sus mentores militares y políticos -Mussolini y Hitler- utilizó al fútbol como herramienta propagandística. Su régimen no era bien visto, y aparentar a través del Real Madrid por toda Europa que en España las cosas iban bien era una buena inversión.

Respecto al apoyo de Franco hacia el Barcelona, en 1965, el gobierno español con firma del generalísimo firmó un permiso en el que le concedió la petición del Barcelona a modificar los terrenos aledaños a su estadio recién construido, el Camp Nou. Además, se le donaron a fondo 43 millones de pesetas para solventar los excesivos gastos de la construcción del estadio y con lo que salvaron su estabilidad económica.

Mientras tanto, es el Real Madrid el principal señalado como beneficiado por el régimen pues se sospecha muy fuertemente que se intervino gubernamentalmente para el fichaje de Alfredo Di Stéfano cuando ya tenía contrato con los blaugranas. José Plaza Pedrás, fue dirigente de la Asociación Nacional de Árbitros y constantemente es acusado como el principal responsable del éxito merengue a partir de 1967, pues durante su mandato, el Barcelona sólo ganó un título de liga, mientras que el conjunto blanco lo logró en once ocasiones. El Barcelona volvió a ganar un título justo un año después de su dimisión. Varias veces se declaró abiertamente madridista.

Santiago Bernabéu, quien fuese presidente del club desde 1945 hasta 1978, es quien levanta más sospechas acerca de la relación entre el Real Madrid y Francisco Franco. A pesar de que se ha querido ocultar la información, Santiago Bernabéu se enlistó en el ejército fascista durante la guerra civil. Su premio, la dirección del conjunto blanco. Durante su mandato, el Real Madrid consiguió nuevo estadio, seis copas de Europa, a Puskas, Di Stéfano, Gento, Kopa, dieciséis títulos de liga y seis de copa de España. Políticamente, consiguió que se comenzara a disputar la Copa de Europa sin el Barcelona y sin los equipos ingleses, quienes mandaban en el fútbol de entonces. Consiguió las primeras cinco. Durante la época de la posguerra, sólo se autorizaron dos construcciones oficiales: el estadio Santiago Bernabéu y la tumba de Francisco Franco. Bernabéu nunca ocultó su fascismo con declaraciones como “A Cataluña la quiero y la respeto, pero sin catalanes”.

Actualmente, los dos clubes no han dejado atrás sus raíces y tradiciones ideológicas. Florentino Pérez, actual dirigente del Real Madrid y presidente de la constructora ACS, estuvo afiliado al PRD -Partido Reformista Democrático-, de carácter centralista y liberal, aunque con afiliaciones a la ideología nacionalista catalana, del cual llegó a ser secretario general. Bajo su cargo, el Real Madrid ha conseguido cuatro copas de Europa y ha logrado contratar a los mejores jugadores del mundo. Salvo su afiliación al PRD, Pérez y el Real Madrid en general se han distanciado considerablemente de asuntos políticos.

En contraparte, el FC Barcelona, ante los malos resultados obtenidos en los últimos años de la década de los noventa y principios de los dos mil, decidió reformar su forma de trabajar desde la presidencia. Copiaron el modelo de negocio del Manchester United, ingresando cifras récord por derechos de televisión y venta de publicidad con Nike. Dentro de esta reforma, comenzaron también a publicitar su ideología. “Más que un club” comenzó a ser el slogan predilecto de un club que renunció a recibir grandes cifras por publicidad en su camiseta para comenzar a donar un millón y medio de euros anuales a UNICEF.

Asimismo, directiva, cuerpo técnico y jugadores comenzaron a manifestar su orgullo catalán. El brazalete de quien fuera el capitán del equipo comenzó a ser una bandera de Cataluña. Jugadores catalanes como Puyol, Piqué o Busquets o el técnico Guardiola comenzaron a declarar ante los medios en catalán. La directiva lanzó en 2012 un comunicado en defensa del catalán y la inmersión lingüística que promovía el gobierno de la Generalitat. Y lo que parece ser el movimiento político más emblemático de un equipo de fútbol en los últimos años: en mayo pasado, el Barcelona se adhirió al Pacte Nacional pel Referéndum, siendo una de las 4000 organizaciones que lo apoyan, con lo que la ANC busca recolectar firmas a petición del referéndum que se llevó a cabo la semana pasada.

Las aficiones son, por supuesto, parte importante de la manifestación de la ideología de cada club. La identidad que cada uno ha formado se ve reflejada en los cánticos, banderas y gritos de cada afición durante los partidos. Pese a la prohibición del reglamento de la UEFA y las sanciones económicas que el club ha sufrido, las estelas con la bandera catalana en apoyo a la independencia en los partidos de Champions del Barcelona son habituales. También los aficionados blaugranas han abucheado y silbado el himno español durante las últimas tres finales de Copa del Rey que el club ha disputado, claro en frente del rey Felipe VI.

La barra de los Ultras Sur, hinchada oficial del Real Madrid, cuenta en sus filas con miembros fascistas y neonazis. Era muy común ver banderas españolas con el águila franquista, con el escudo del Real Madrid en medio e incluso con esvásticas, hasta que el club las prohibió en 2014. También les prohibió en 2015, los cánticos racistas, fascistas o de alguna ideología política. Sin embargo, los discursos y manifestaciones de odio no desaparecen tan rápido, y menos en aficionados con costumbres tan arraigadas.

Los clubes con ideología política no son nuevos y no son pocos. Entre otros, el Saint Pauli en Alemania es anarquista y el Rayo Vallecano en España es comunista. Ninguno tiene una contraparte ideológica como sí la tienen el Barcelona y el Real Madrid. Además ninguno tiene la responsabilidad de ser de élite y por lo tanto tener los ojos del mundo.

Con lo anterior, una vez más se confirma que el fútbol es el claro reflejo de la vida misma. Con sus extremos, las ideologías políticas han traspasado las fronteras de los tribunales y los ayuntamientos. El fútbol surgió como necesidad de igualdad. Dentro del campo todos corren, todos se esfuerzan, todos son igualmente vulnerables y poderosos a la vez. Como propaganda ideológica, el fútbol es una herramienta casi infalible y eso es irreversible. Es responsabilidad de todos aquellos que conforman el universo del fútbol, utilizar esa herramienta para luchar contra las ideologías de desigualdad, odio y racismo. Tenemos en el fútbol y el deporte en general, la oportunidad de luchar por la patria y la humanidad a través de la educación y la promoción de la cultura.

“Un periodista preguntó a la teóloga alemana Dorothee Sölle:

-¿Cómo explicaría usted a un niño lo que es la felicidad?

-No se lo explicaría -respondió-. Le tiraría una pelota para que jugara.”

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