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Opinión

Educar para corromper

Por: Jesús Iván Jimé­nez Moreno

En mi últi­mo semes­tre de pre­pa­ra­to­ria un pro­fe­sor alte­ró el examen final de una mate­ria para car­gar­lo de dife­ren­te con­te­ni­do a lo que obser­va­mos en cla­se. El pro­fe­sor nos ofre­ció ase­so­rías, por las cua­les cobró para que pudié­ra­mos pasar la mate­ria en el examen extra­or­di­na­rio. Ante la incer­ti­dum­bre de acre­di­tar la mate­ria, y, por lo tan­to, no comen­zar los estu­dios en nivel supe­rior en el siguien­te mes, la gran par­te de los alum­nos se vio ori­lla­da a acep­tar la supues­ta bene­vo­len­cia del cate­drá­ti­co.

Otros estu­dian­tes deci­di­mos con­ti­nuar con el pro­ce­so correc­to y recur­sar esa mate­ria en verano, con un pro­fe­sor que sí mos­tró inte­rés en nues­tro apren­di­za­je, que inten­tó lograr una refle­xión en noso­tros pues­to que aquel mes sería el últi­mo como alum­nos de pre­pa­ra­to­ria.

Meses más tar­de en estu­dios de edu­ca­ción supe­rior, en una uni­ver­si­dad dife­ren­te, me encon­tré con pro­fe­so­res que acep­ta­ban 200 pesos para pasar a sus alum­nos en una mate­ria, otros que ofre­cían has­ta el 30% de una cali­fi­ca­ción por com­prar un taller, diplo­ma­do o con­gre­so que ofre­ce­ría la facul­tad. Alum­nos desin­te­re­sa­dos, sin una pasión por el apren­di­za­je, con la úni­ca meta de ter­mi­nar esos fas­ti­dio­sos años para comen­zar a acu­mu­lar rique­zas.

Ya no encon­tré com­pa­ñe­ros estu­dian­tes que desea­ran man­te­ner­se fir­mes e inco­rrup­ti­bles, pues a todos bene­fi­cia un pro­fe­sor bar­co. Entre menos tiem­po se invier­ta en com­pren­der nues­tra reali­dad, más tiem­po se pue­de inver­tir en lle­nar nues­tros deseos de con­su­mo, otor­gan­do nues­tra vida a un empleo de comi­da rápi­da o a un call cen­ter.

No es cul­pa de los estu­dian­tes tener más inte­rés por cum­plir que por des­cu­brir. Se tra­ta de un sis­te­ma, de un ciclo. La poli­ti­za­ción de la edu­ca­ción es, des­de mi pun­to de vis­ta, nece­sa­ria, pero el par­ti­dis­mo vacío, nece­si­ta­do de aten­ción y com­pla­cen­cias, ven­dien­do la edu­ca­ción de los jóve­nes pagan­do favo­res, ponien­do a dar cla­se a cual­quier polí­ti­co de ter­ce­ra, eso lle­vó a nues­tras uni­ver­si­da­des a ser cóm­pli­ces, edi­fi­cios vacíos otor­gan­do espe­ran­zas fal­sas.

El mes ante­rior Ani­mal Polí­ti­co y Mexi­ca­nos Con­tra la Corrup­ción y la Impu­ni­dad otor­ga­ron al país “La Esta­fa Maes­tra, gra­dua­dos en des­apa­re­cer dine­ro públi­co” don­de mues­tran la com­pli­ci­dad de las uni­ver­si­da­des públi­cas en el des­vío de recur­sos públi­cos, orques­tan­do jun­to con el gobierno fede­ral una red de corrup­ción que si bien no sor­pren­de, si aver­güen­za y las­ti­ma.

Y afir­mo que no sor­pren­de por­que la corrup­ción en las uni­ver­si­da­des se encuen­tra de dife­ren­tes mane­ras, des­de los ejem­plos que otor­go has­ta algo tan sen­ci­llo como la sus­pen­sión de cla­ses para que los alum­nos asis­tan a even­tos polí­ti­cos ame­na­za­dos con un pase de lis­ta o corrom­pi­dos con pun­tos extras. Y aún peor, en las uni­ver­si­da­des con sufra­gio uni­ver­sal, se ori­lla al alumno a votar y apo­yar la cam­pa­ña de algún can­di­da­to para poder lograr una mejor cali­fi­ca­ción, o bien, no ver­se afec­ta­da en la mis­ma.

Max Kai­ser comen­ta que “no se tra­ta de un caso ais­la­do, sino de un sis­te­ma (…) no esta­mos fren­te a un gran acto de corrup­ción, sino de una meto­do­lo­gía inte­gral para robar recur­sos públi­cos, a tra­vés de meca­nis­mos frau­du­len­tos”[1]. Cita a la que agre­ga­ría que esta­mos fren­te a una meto­do­lo­gía para corrom­per al alum­na­do, ofre­cién­do­le repre­sen­ta­ción y apo­yos con lo cual en reali­dad se le está com­pro­me­tien­do a no denun­ciar los actos de corrup­ción.

Qui­zá estos actos que men­ciono son míni­mos, pues se pue­de pen­sar que otor­gar 200 pesos a un pro­fe­sor para pasar la mate­ria no afec­ta­rá las finan­zas del país, los pro­gra­mas o polí­ti­cas, pero, citan­do a Sal­va­dor Cama­re­na “Si las casas de estu­dios don­de for­ma­mos jóve­nes se corrom­pen ¿qué nos que­da?”[2]. Res­pon­do; nos que­dan futu­ros ciu­da­da­nos corrom­pi­dos, que qui­zá logren pues­tos de repre­sen­ta­ción popu­lar, que qui­zá fomen­ten accio­nes como la opa­ci­dad en pro­ce­sos tan impor­tan­tes como un Sis­te­ma Esta­tal Anti­co­rrup­ción, que qui­zá mani­pu­len para poner a los suyos, otros pro­fe­sio­nis­tas que algu­na vez fue­ron estu­dian­tes y tam­bién se corrom­pie­ron.

Referencias

Cama­re­na, S. (5 de sep­tiem­bre de 2017). La pros­ti­tu­ción de las uni­ver­si­da­des. El Finan­cie­ro.

Kai­ser, M. (7 de sep­tiem­bre de 2017). La Esta­fa Maes­tra ¿qué lec­cio­nes nos deja? Ani­mal Polí­ti­co.

 

[1] (Kai­ser, 2017)

[2] (Cama­re­na, 2017)

 

Ima­gen des­ta­ca­da: fir­ma al pie de ilus­tra­ción. Todos los cré­di­tos al autor de la mis­ma

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