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Opinión

El recuento de los daños: la realidad después de la peda


Sírvanme una sopa de letras bien condimentada de consciencia para quitarme esta cruda de ignorancia.

Días antes de noche buena ya se escuchaban en las calles los tradicionales cantos navideños, se veían mensajes alusivos a la fecha por todas partes, televisión, centros comerciales, festivales escolares, las imágenes piolín que manda tu tía entre otros. Los villancicos, las tarjetas, los anuncios, todos ellos nos comunicaban mensajes de amor, paz, ilusión. Lo de siempre.

Apenas fue 25 de diciembre y ya un grupo de aficionados se estaban partiendo la… la camiseta por las rivalidades en el futbol. Grandioso, ¿no?, de película.

Justo al día siguiente, 26 de diciembre los medios de comunicación se unieron para transmitir uno de los eventos más esperados del año, los XV’s de Ruby. En serio, no puedo continuar escribiendo sin reír al mismo tiempo.

Tal evento lo resumo en: peda masiva con mucho mole, políticos oportunistas, un muerto, y obviamente el gran trabajo nosotros como mexicanos haciendo y compartiendo memes.
Si continuamos la cuenta, ahora vamos en el 27 de diciembre; ese día, pero en 1630, nace Kepler, astrónomo alemán, unos giros elípticos del planeta Tierra después, en 1895 exactamente, nace Louis Pasteur, químico francés. Apuesto a que conocen a Joan Manuel Serrat, pues este también fue su “buen día”. Pero la verdad, esto ¿a quién le importa?, mejor continuo con el trending topic.

Se amanece con un precio promedio del dólar de 20.53 pesos, fallece la actriz Carrie Fisher, nos recuerdan que entrando el año la gasolina subirá hasta un 20% y, bueno había otras espantosas noticias, pero decidí apagar el televisor. La verdad es que no creo que ese tipo de información me ayude de alguna forma.

En sólo tres días México se luce y así es que podemos entender el porqué de su situación.

Veamos esto como cuando sales de fiesta bien arreglado y al día siguiente despiertas en otro municipio con una tremenda cruda que ni el mole de Ruby te quita. Ya de pie, el alcohol empieza a fermentar en el cuerpo mientras calculas cuánto te queda de dignidad y dinero para regresar a casa. Así amaneceremos el 1 de Enero del 2017.

Haciendo el recuento de daños tenemos: un país que perdió la fe en la administración pública, que está atemorizada más que protegida por las fuerzas que lo defienden. Un país que opta voluntariamente por organizarse para ser parte de un circo antes que actuar con el objetivo de mejorar su situación social.

Aunque no todo es la cruda (nunca lo es), amaneces con un fuerte dolor de cabeza pero no te arrepientes pues recibiste una notificación de WhatsApp de la chica, sí esa misma que stalkeabas a diario en Instagram. Eso sucedió cuando dejaste de publicar estados patéticos con el hashtag #Laurasad y te transformaste en algo más alegre, para ser “digno” de hablarle.

¿Qué pasaría si ahora compartimos más información positiva? Imaginen que es la primera vez que tu tía deja de ponerte en evidencia preguntándote sobre tu situación civil-emocional y ahora comenta en la mesa que estás progresando en tus proyectos profesionales. Esto en vez de provocar risas filosas ahora podría convertirse en noticias que inspiren a los demás.

Sobre el 2016, tenemos que miles de mexicanos destacaron internacionalmente en diversas materias, académica, deportiva, y artísticamente demostrando que el trabajo muchas veces es mayor que las adversidades. Por mencionar algunos nombres, están Donovan Carrillo patinador, Olga Medrano medallista de la olimpiada de Matemáticas, Elisa Carrillo primera bailarina de la ópera de Berlín, Cristobal García innovador tecnológico creó un acelerador de partículas de bajo costo, María del Rosario Espinoza atleta y medallista olímpica, entre muchos otros soñadores y triunfadores que con su labor hacen que seguir trabajando duro valga la pena.

Por ello concluyo que 2016 fue un buen año, a pesar de todas las vergüenzas que pudimos haber pasado, tenemos que aprender de ello y mejorar la próxima, al menos sabemos que en México no todo está perdido aún hay mucho por hacer sólo hay que estar atentos cuando sea necesario.

¿Qué tal si aprendemos a festejar?, ¿qué pasaría si nos divertimos sin dejar de ser conscientes? Podríamos prepararnos para que al día siguiente la cruda duela menos.

Por Viridiana Valdés, estudiante de FCQ UAdeC

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