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Opinión

La fenomenología de Trump vs México

Por: Brandon Nobo Martínez

Donald Trump tiene razón, y la tiene en diversos aspectos. En primer lugar, en decir que México se encuentra en un estado crítico: el electrocardiograma parece perder ritmo y el optimismo escasea cada vez más, aunque debemos aclarar que Donald Trump no es el culpable directo de la morbilidad de nuestro país. La situación actual de México a corto plazo se la debemos a un sistema neoliberal que funge como un tentáculo más del gran patriarca llamado Capitalismo.

Pareciera que México es víctima de Alzheimer. Hace 23 años el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) era el más grande emblema del sometimiento al vecino del Norte, a la fecha el perderlo representa para una serie de desmemoriados un duro embate por parte del Presidente de  los Estados Unidos, sin embargo la defensa tiene una respuesta; en una primera instancia se pensaba que con la firma del TLCAN, al tener en México una serie de empresas extranjeras que invirtieran en el país, se generaría una cantidad importante de empleos que permitirían al mexicano subsistir, sin embargo, se equivocaron.

Las empresas trasnacionales se establecieron en el país creando, en su gran mayoría, una serie de empleos deleznables, donde predomina el interés inversionista, es decir, una explotación al trabajador a cambio de bajos salarios, esto con el fin de obtener una mayor plusvalía para sí. Verbigracia de ello: McDonald’s, Wal-Mart, General Motors o Starbucks, que con salarios míseros hacen redituable su estancia en el país, por lo cual, no debe parecernos que el hecho de que estas empresas no quieran abandonar nuestro país se debe a un amor por este suelo y por sus habitantes cuando el amor que sienten, es el amor al dinero.

Se esperaba de igual forma que con el TLCAN se exportara una gran cantidad de productos agrícolas a Estados Unidos y que ello fuera el motor de la economía mexicana, sin embargo, tampoco fue así. El campo fue duramente golpeado cuando a los gobernantes les pareció mejor idea la compra inmediata de granos que el fortalecimiento del campo para preservar la autosuficiencia de la nación con respecto a los productos de la canasta básica, por ejemplo: los cereales.

Hoy Estados Unidos paga las consecuencias que el sistema neoliberal tenía guardadas para sus habitantes; con el TLCAN, en primer lugar, tras la victoria de las grandes empresas sobre las medianas, tal como lo auguró Karl Marx en el Manifiesto Comunista de 1848, se apoderaron del mercado y gozan de la capacidad de competir en completa desigualdad con los comerciantes del país que no gozan de una infraestructura que mínimamente pueda compararse y mucho menos con la inversión para la adquisición y mantenimiento de sus medios de producción, lo cual ha generado el desistimiento de estos pequeños y medianos empresarios, que han optado por la búsqueda de un nuevo futuro, siendo este transfronterizo.

Con lo dicho, se refuerza la idea que corresponde al hecho de que es Estados Unidos uno de los  responsables de la problemática que arrastra hasta su territorio al gran número de los inmigrantes que hoy los aqueja. Obviamente no son todos mexicanos, pues este modelo no solo se ha gestado en México, sino que se ha repetido en países varios de la esfera terrestre.

La situación antes mencionada no solo da pie a un problema al interior de los países originarios de los migrantes, sino que genera un segundo problema aún más grande: al llegar a territorio estadunidense, los inmigrantes comienzan a vender su mano de obra más barata de lo que la gran mayoría de norteamericanos lo haría, y sin embargo, mucho más cara que en su país natal, cuestión que obviamente favorece a los empresarios que con esto generan mayor plusvalía a partir del ahorro en salarios. Esto genera que al interior del país los inmigrantes agoten las plazas laborales y los ciudadanos se vean desplazados, lo cual ha generado ya una aversión a los extranjeros que no es ajena de la xenofobia y que es la razón principal para que Donald Trump se haya ganado el honor de ejercer el poder.

Enrique Peña Nieto, en las últimas fechas, ha intentado elevar el vuelo que descendía estrepitosamente haciendo analogía de su popularidad en el país, que data de 14% de aprobación, esto tras la supuesta defensa de la Soberanía Nacional y por supuesto de los Derechos Humanos de los mexicanos en el extranjero, sin embargo, aún no ha resuelto casos ni se ha pronunciado a favor de la resolución y esclarecimiento de los hechos de Ayotzinapa, Tlatlaya o Nochixtlán, muchos menos de los presos políticos como el Dr. José Manuel Mireles.

Parece que el interés del Presidente de la República mexicana para con la permanencia de los migrantes en Estados Unidos tiene un fondo más profundo, este parece ser, sin duda, económico.

Las remesas se ha convertido en la mayor cantidad de ingresos en el país desde el extranjero, aún por encima de PEMEX por más de mil millones de dólares, es decir: ante la falta de empleos en el país, los bajos salarios y las pocas contribuciones que podrían otorgar personajes que en el territorio aspiran solo a pervivir, al Estado Mexicano le conviene económicamente poseer mayor  número de mexicanos en el país vecino que en territorio propio.

Tomando en cuenta nuestras premisas, no es ingenuo pensar que lo que menos intenta hacer el Estado mexicano, es dar una solución de raíz a la problemática que compartimos con Estados Unidos. Para el Ejecutivo, al menos, parece ser más sencillo tratar de ‘convencer’ al Presidente estadunidense de evitar deportar a nuestros connacionales exponiendo la Soberanía Nacional, que renunciar a los ingresos que hallándonos en las cúpulas del poder en México podemos obtener a partir de la corrupción, del repartimiento de favores con contratistas, entre otro ’n’ número de situaciones bochornosas que no hacen más que lacerar al pueblo mexicano y que nos mantienen librando una batalla que con un buen gobierno pudimos haber evitado, mas ante la ausencia de ello, hoy nos sabemos pisoteados, sobajados, señalados, vejados, lastimados, sin embargo: ¿Qué debemos hacer?

A manera de propuestas para la afrenta de la fenomenología que Trump representa a partir de su discurso poco incluyente, xenófobo, misógino entre otra cantidad de adjetivos, que ha traspasado ya a las acciones desde su toma de protesta el 20 de enero del año en curso se plantea, lo que México debe hacer para enfrentar al fenómeno Trump está inmerso en las siguientes líneas y se resume en lo siguiente:

  • Decir No más y actuar en contra de la corrupción para evitar la fuga de capitales internos que terminen en manos de particulares relacionados directa o indirectamente con cualquiera de los tres poderes de la nación: Ejecutivo, Legislativo o Judicial, sino todo lo contrario, que se vean reflejados en políticas públicas o en programas sociales que fomenten el desarrollo y la permanencia de los ciudadanos en el país.
  • Fortalecer el mercado interno a partir del apoyo al campo fortaleciendo así la exportación, la construcción de refinerías para poder producir nuestra propia gasolina, financiamientos a emprendedores de pequeñas y medianas empresas, reducir la violencia dentro del país con el fin de fomentar el turismo, creación de empleos mejor pagados, incremento a las matrículas de las universidades por medio del no recorte a la educación y a la disminución de sueldos exhorbitantes como el de los altos funcionarios, como el del mismo Presidente de la República, que para este año aumentó su sueldo en trece mil pesos más.
  • Además, es importante comenzar a ver a futuro e invertir en energías sustentables, para ello existe la posibilidad de no permitir la fuga de cerebros donde estudiantes tanto de la UNAM como del Politécnico Nacional se encarguen del desarrollo de estas tecnologías, es decir: resulta una inversión sumamente provechosa a largo plazo.
  • Hace falta revolucionar las consciencias, hace falta generar un nuevo paradigma acerca de nuestra existencia, hacer entender que vale más una vida ajena digna que acumular la riqueza a costa de los más pobres, de los más desprotegidos, que las fronteras nos alejan, que la violencia no nos parezca normal, que no nos deshumanicemos, que entendamos que solo un necio confunde valor con precio.
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