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Opinión

La sobrepoblación animal en las calles: un problema cultural, ambiental y social

María José Dávi­la, Volun­ta­ria en Bri­ga­da Res­ca­te

¿Cuán­do fue la últi­ma vez que salis­te a la calle? A pie, en auto o en trans­por­te públi­co; a don­de sea que vayas y como vayas no hace fal­ta espe­rar mucho para ver algún perri­to o gati­to vagan­do sin rum­bo en la calle. Per­di­dos, aban­do­na­dos, o sim­ple­men­te naci­dos en la calle, abun­dan. Es un pro­ble­ma que, en pri­mer lugar, ni las auto­ri­da­des ni la socie­dad  hemos reco­no­ci­do como tal, y por lo tan­to no lo hemos sabi­do ana­li­zar obje­ti­va­men­te para poder ata­car­lo de for­ma efi­cien­te. Si bien exis­ten fun­da­cio­nes y res­ca­tis­tas inde­pen­dien­tes que con ayu­da y dona­ti­vos de volun­ta­rios han hecho un exce­len­te tra­ba­jo para con­tra­rres­tar este pro­ble­ma, hacen fal­ta medi­das más drás­ti­cas que ata­quen el pro­ble­ma de raíz y como lo que es: un pro­ble­ma cul­tu­ral, ambien­tal y social.

¿Cómo y en qué momen­to se ori­gi­nó? No sabe­mos a cien­cia cier­ta, es un pro­ble­ma que tomó gran esca­la y se salió de con­trol con el paso del tiem­po en efec­to cade­na, sumán­do­le fal­ta de sen­si­bi­li­dad, res­pon­sa­bi­li­dad y con­si­de­ra­ción para con los ani­ma­les de com­pa­ñía. No se tra­ta de un tema de afi­ni­dad como mucha gen­te pien­sa. “Si no me gus­tan los perros o los gatos no me incum­be”. La indi­fe­ren­cia tam­bién es par­te del pro­ble­ma, y la indi­fe­ren­cia vie­ne de la igno­ran­cia, de la apa­tía. El hecho de tener la calle lle­na de ani­ma­les trae pro­ble­mas tan­to para ellos como para noso­tros. Ellos con­traen enfer­me­da­des y mue­ren de mane­ras muy crue­les, están expues­tos al mal­tra­to y a ser lle­va­dos a con­trol canino don­de son sacri­fi­ca­dos cruel­men­te al cabo de 48 horas, sin men­cio­nar que a demás en la calle se repro­du­cen des­me­di­da­men­te y el pro­ble­ma solo cre­ce, es un círcu­lo vicio­so.

Tener ani­ma­les vagan­do en las calles habla de un nivel muy bajo de civi­li­za­ción y res­pon­sa­bi­li­dad en nues­tra comu­ni­dad. El hecho de que la gen­te los mal­tra­te y tor­tu­re (niños, jóve­nes, adul­tos) habla de una socie­dad vio­len­ta e insen­si­ble. ¿Qué tra­to pode­mos espe­rar entre huma­nos si a los seres más inde­fen­sos los tra­ta­mos de esa mane­ra? Pero ya les pla­ti­ca­re­mos de esto en algu­na otra oca­sión…

Otro fac­tor deter­mi­nan­te es la cru­za y com­pra de ani­ma­les, que si bien es un gran tema no nos aden­tra­re­mos en él aún, pero vale la pena men­cio­nar que al menos en nues­tro país es uno de los prin­ci­pa­les fac­to­res por los que hoy tene­mos sobre­po­bla­ción de ani­ma­les en las calles, y hay estu­dios que lo demues­tran. La cru­za y com­pra de ani­ma­les se ha con­ver­ti­do en un nego­cio y es mane­ja­do como tal; la prio­ri­dad no es el ani­ma­li­to, sino la uti­li­dad, y este es tra­ta­do como un obje­to, un pro­duc­to fabri­ca­do en serie y que pue­de desechar­se con faci­li­dad.

Pero esta­mos hablan­do de seres vivos, que sien­ten, que sufren y que nece­si­tan cui­da­do y cari­ño. Com­pran­do y cru­zan­do ani­ma­les con­tri­bu­yes a que el nego­cio crez­ca y se for­ta­lez­ca, con­tri­bu­yes a la cruel­dad y a la cul­tu­ra de ver a los ani­ma­les como un obje­to, inclu­so un acce­so­rio si bus­cas una raza en espe­cí­fi­co por­que “está de moda”. Es iló­gi­co que este­mos con­su­mien­do ani­ma­les en tien­das, cria­de­ros, o en Inter­net como com­pra­mos cual­quier pren­da u obje­to. Es iló­gi­co que inclu­so este­mos repro­du­cién­do­los noso­tros mis­mos, bus­cán­do­le “novio/a” a nues­tro perri­to en Face­book, cuan­do en nues­tra ciu­dad sacri­fi­can has­ta 120 ani­ma­les en con­trol canino a la sema­na, y créan­me, no es una muer­te “boni­ta”, sí sufren, y sí lo sien­ten. Los méto­dos de sacri­fi­cio en los ras­tros en nues­tro país no tie­nen nada que ver con el cuen­to de la “inyec­ción letal”, son más bien prue­bas de lo cruel e insen­si­ble que pue­de lle­gar a ser la raza huma­na. Por cada ani­ma­li­to que com­pras le qui­tas la opor­tu­ni­dad a muchos que están en la calle. Por cada cama­da que haces que ten­ga tu perri­ta, otras 5 cama­das mue­ren en la calle o lle­ga­rán a con­trol canino.

Otro por­cen­ta­je de los ani­ma­les que están en la calle son o deri­va­ron de ani­ma­les que tenían hogar y se per­die­ron. Un collar con pla­ca podría hacer la dife­ren­cia para tu ani­ma­li­to, para ti y para el índi­ce de ani­ma­les que están en la calle, pero la gen­te pre­fie­re espe­rar a per­der a su mas­co­ta y ver­se en la nece­si­dad de publi­car una foto suya que diga “Se bus­ca” para tal vez nun­ca encon­trar­la y enton­ces enten­der la impor­tan­cia del collar con pla­ca.

¿La solu­ción con­cre­ta? No hay fór­mu­la ni rece­ta para aca­bar con esto de la noche a la maña­na. Son muchos fac­to­res los que influ­yen en este pro­ble­ma y cada uno nece­si­ta ser muy bien ana­li­za­do para enten­der­lo y saber cómo ata­car­lo de raíz. La gen­te nece­si­ta infor­mar­se e invo­lu­crar­se, enten­der el pro­ble­ma. La edu­ca­ción a las nue­vas gene­ra­cio­nes sobre el cui­da­do de los ani­ma­les y la res­pon­sa­bi­li­dad de evi­tar que ter­mi­nen en las calles y se repro­duz­can es vital y es la mane­ra de ata­car el pro­ble­ma de raíz. Nece­si­ta­mos crear una pobla­ción sen­si­ble y res­pon­sa­ble. Exis­ten cam­pa­ñas de adop­ción y este­ri­li­za­ción que debe­rían ser prio­ri­dad para todos aque­llos intere­sa­dos en adqui­rir un ani­mal de com­pa­ñía y esta sería una mane­ra de poner un gra­ni­to de are­na. Pode­mos apo­yar a fun­da­cio­nes y res­ca­tis­tas para que pue­dan seguir con su labor, sien­do volun­ta­rios o envian­do dona­ti­vos.

Bri­ga­da Res­ca­te tie­ne las patas abier­tas a todos los que quie­ran poner su gra­ni­to de are­na. Pue­des seguir­nos en Face­book, Ins­ta­gram y Snap­chat como Bri­ga­da Res­ca­te Sal­ti­llo para ente­rar­te de nues­tras acti­vi­da­des. Acér­ca­te y pre­gun­ta cómo pue­des ayu­dar­nos a ayu­dar. Tene­mos jor­na­da de adop­ción cada dos sába­dos en las ins­ta­la­cio­nes de la vete­ri­na­ria Pets Care de 11:00am a 2:00pm don­de pue­des cono­cer a nues­tros pelu­dos y encon­trar al indi­ca­do para ti, la mayo­ría de nues­tros ani­ma­li­tos fue­ron res­ca­ta­dos de situa­cio­nes crí­ti­cas como aban­dono, mal­tra­to, enfer­me­dad e inclu­so de morir en con­trol canino. Tal vez no pode­mos cam­biar el mun­do pero sí pode­mos cam­biar el mun­do de un ani­mal, #Jun­tos­De­ja­mos­Hue­lla.

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