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DossierViolencia de género

La violencia contra la mujer: ¿todavía no te embona?

Cochis­se Freys­si­nier y Dávi­la.

En el mar­co del mes con­me­mo­ra­ti­vo para la sen­si­bi­li­za­ción sobre la lucha con­tra el cán­cer de mama, se lle­va a cabo la Sema­na de la Mujer en la Facul­tad de Juris­pru­den­cia, como un even­to de impac­to que bus­ca poner de relie­ve la pro­ble­má­ti­ca, no sólo de salud, sino gené­ri­ca­men­te, de la dis­cri­mi­na­ción y vio­len­cia con­tra la mujer en el mun­do.

El Mes de Sen­si­bi­li­za­ción sobre el Cán­cer de Mama, que se cele­bra en todo el mun­do cada mes de octu­bre, con­tri­bu­ye a aumen­tar la aten­ción y el apo­yo pres­ta­dos a la sen­si­bi­li­za­ción, la detec­ción pre­coz, el tra­ta­mien­to y los cui­da­dos palia­ti­vos.

Anual­men­te, se pro­du­cen más de un millón de nue­vos casos y cer­ca de medio millón de esos casos, ter­mi­nan en un desen­la­ce fatal; el cán­cer de mama es una enfer­me­dad que ata­ca prin­ci­pal­men­te al géne­ro feme­nino y, por otro lado, sue­le ser mor­tal en paí­ses de bajos y medios ingre­sos.

Pero, sin dejar de lado la impor­tan­cia que tie­ne la sen­si­bi­li­za­ción del cán­cer de mama, quie­ro hablar de la situa­ción que, día con día, se vive en este y en cien­tos de paí­ses más, la ver­da­de­ra nota roja en todos los dia­rios y noti­cie­ros de nues­tro país: la vio­len­cia sis­te­ma­ti­za­da con­tra la mujer.

Las Nacio­nes Uni­das defi­nen la vio­len­cia con­tra la mujer como “todo acto de vio­len­cia de géne­ro que resul­te, o pue­da tener como resul­ta­do un daño físi­co, sexual o psi­co­ló­gi­co para la mujer, inclu­si­ve las ame­na­zas de tales actos, la coac­ción o la pri­va­ción arbi­tra­ria de liber­tad, tan­to si se pro­du­cen en la vida públi­ca como en la pri­va­da”.

Y es que, es impor­tan­te res­ca­tar esta situa­ción en el mes de octu­bre y en rela­ción a los even­tos con­me­mo­ra­ti­vos que se lle­van a cabo en la facul­tad de Juris­pru­den­cia, pues no es un tema que ten­ga fecha de cadu­ci­dad, y aun­que pue­da pare­cer a los ojos de muchos, una situa­ción que no debe­ría gene­rar tan­to inte­rés, que “tam­bién los hom­bres son ase­si­na­dos”, que “el pro­ble­ma de géne­ro no es exclu­si­vo de la mujer”, vaya que sí lo es, y me refe­ri­ré a ello.

Una bue­na par­te del vox popu­li ase­gu­ra que, la vio­len­cia con­tra la mujer, no es real­men­te un pro­ble­ma de segu­ri­dad públi­ca y que, en reali­dad, es has­ta inne­ce­sa­ria la exis­ten­cia de tan­tas regu­la­cio­nes (esto en rela­ción a Méxi­co), días con­me­mo­ra­ti­vos, fes­te­jos, even­tos, y un lar­go etcé­te­ra. Sin embar­go, la nece­si­dad de todo lo ante­rior radi­ca en una par­ti­cu­la­ri­dad: la vul­ne­ra­bi­li­dad de un núcleo social.

Los gru­pos alta­men­te vul­ne­ra­bles, por lo menos en nues­tro país, gozan de cier­tos bene­fi­cios que les per­mi­ten desa­rro­llar­se inte­gral­men­te, en con­tra de diver­sas situa­cio­nes que menos­ca­ban su for­ma de vida en la socie­dad; a saber, exis­ten en nues­tro país un buen núme­ro de gru­pos vul­ne­ra­bles, entre los que des­ta­can los indí­ge­nas, los meno­res de edad, adul­tos mayo­res, dis­ca­pa­ci­ta­dos, per­so­nas con VIH/SIDA, entre otros. Den­tro de los ante­rio­res está, por supues­to, las muje­res.

La razón de lo ante­rior no ata­ñe a intere­ses par­ti­cu­la­res sino a una pre­va­le­cien­te y sis­te­má­ti­ca dis­cri­mi­na­ción con­tra la mujer en nues­tro país y alre­de­dor del mun­do, que debe su ori­gen a fac­to­res emi­nen­te­men­te his­tó­ri­cos, socia­les y cul­tu­ra­les, que no son, por supues­to, un tema de moda sola­men­te.

Las razo­nes que dan ori­gen y per­mi­ten la implan­ta­ción y super­vi­ven­cia de acti­tu­des que vio­len­tan la tran­qui­li­dad de la mujer están arrai­ga­das en el pen­sa­mien­to de la socie­dad que nace y se desa­rro­lla en un mar­co de vio­len­cia de géne­ro que se nor­ma­li­za con la reite­ra­ción de la con­duc­ta a tra­vés de la his­to­ria.

No en bal­de, el inte­rés por la erra­di­ca­ción de la vio­len­cia con­tra la mujer se vol­vió un tema de la agen­da inter­na­cio­nal que tie­ne una prio­ri­dad por enci­ma de muchos otros, pues se tra­ta de una situa­ción que no sólo afec­ta a la mujer; por más inve­ro­sí­mil que parez­ca, la vio­len­cia de géne­ro tie­ne víc­ti­mas indi­rec­tas que dañan y des­tru­yen len­ta­men­te el teji­do social, gene­ran­do un ambien­te de inse­gu­ri­dad y ten­sión para la pobla­ción en gene­ral.

La imple­men­ta­ción de pla­nes y pro­gra­mas para la eli­mi­na­ción de la vio­len­cia con­tra la mujer fun­da sus obje­ti­vos en dos pila­res esen­cia­les: la con­cien­ti­za­ción acer­ca del tema y la acción con­jun­ta de diver­sos gru­pos para denun­ciar y cas­ti­gar estas con­duc­tas. La con­cien­cia gene­ra­da por acti­vi­da­des en el mes de octu­bre, noviem­bre y diciem­bre acer­ca de la vio­len­cia de géne­ro per­mi­ten desa­rro­llar un inte­rés pre­emi­nen­te en el tema y lograr que la nor­ma­li­za­ción de estas acti­tu­des pue­da ser erra­di­ca­da.

Es impor­tan­te des­ta­car que, las acti­vi­da­des que se lle­van a cabo en estos meses, no son úni­ca­men­te un tema de la agen­da nacio­nal, sino inter­na­cio­nal, pues si la pobla­ción cie­rra su pers­pec­ti­va a la pro­ble­má­ti­ca que se vive en Méxi­co, esta­ría dejan­do de lado paí­ses que viven día a día la vio­len­cia con­tra la mujer y que, inclu­so polí­ti­cos y clé­ri­gos, secun­dan como acti­tu­des correc­tas e idó­neas.

Méxi­co vive hoy en día, en car­ne pro­pia, la vio­len­cia con­tra la mujer, y se pone de relie­ve dia­ria­men­te con noti­cias que nos acer­can a las víc­ti­mas de muje­res ase­si­na­das, vio­la­das, gol­pea­das, ultra­ja­das, insul­ta­das, menos­pre­cia­das y dis­cri­mi­na­das, entre las que se encuen­tran jóve­nes, niñas, ancia­nas, emba­ra­za­das, y cuan­tas más pue­da ima­gi­nar­se. ¿Esto no es un pro­ble­ma de géne­ro?

Pue­de juz­gar inde­pen­dien­te­men­te lo que lea, pero, has­ta en tan­to uno no sufre en car­ne pro­pia la mano ensan­gren­ta­da de la vio­len­cia con­tra la mujer, no pue­de com­pren­der el dolor e impo­ten­cia que sufren los padres, her­ma­nos, ami­gos, pare­jas, etcé­te­ra, de las muje­res que viven situa­cio­nes como estas todos los días.

Evi­den­te­men­te, no debe­ría tra­tar­se de un tema de la agen­da inter­na­cio­nal, pues la vio­len­cia no es algo que, en cual­quie­ra de sus for­mas, tuvie­ra rele­van­cia mun­dial, sin embar­go, esto se ha veni­do reite­ran­do año con año, has­ta lle­gar al pun­to de quie­bre. Y el pun­to de quie­bre sólo nos invi­ta a reva­lo­ri­zar la pro­ble­má­ti­ca, tomar la serie­dad que requie­re, accio­nar, y cam­biar.

Año con año se segui­rán con­me­mo­ran­do las víc­ti­mas de la vio­len­cia hacia la mujer, año con año segui­rán los even­tos que tra­tan de con­cien­ti­zar acer­ca del tema, año con año segui­re­mos vien­do notas sobre femi­ni­ci­dios, vio­la­cio­nes, abu­sos, dis­cri­mi­na­ción, año con año segui­re­mos tra­tan­do vol­tear los ojos a otro lado, año con año dire­mos “es que el hom­bre tam­bién sufre vio­len­cia…”, año con año esta­re­mos pen­san­do “¿cuán­do van a dejar de hacer tan­to pedo por la mujer?”, y uno se pre­gun­ta año con año: ¿has­ta cuán­do vamos a poder dejar de con­me­mo­rar estos even­tos?, ¿cuán­do podre­mos decir real­men­te que, la vio­len­cia con­tra la mujer, ya no es un pro­ble­ma?, ¿cuán­do vamos a poder dejar de pre­gun­tar­nos si tu madre, tu her­ma­na, tu novia, tu ami­ga, lle­gó a su casa?, ¿cuán­do vas a dejar de decir que no es un pro­ble­ma?

Las imá­ge­nes fue­ron toma­das de la foto­ga­le­ría “Día con­tra la vio­len­cia de géne­ro; hue­llas irre­ver­si­bles”, del perió­di­co “El dia­rio”. La liga pue­de ser con­sul­ta­da en el siguien­te enla­ce (http://www.eldiario.es/desalambre/Bangladesh-huellas-irreversibles_12_199600039.html).

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