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Ciencia y TecnologiaOpinión

Los 2000: la nostalgia de un tiempo no tan lejano

 …O de aquellos días en donde escuchabas música en MTV

Antes de empe­zar quie­ro afir­mar que esto son sólo recuer­dos des­de mi pers­pec­ti­va. Las cosas pudie­ron haber sido dife­ren­tes, pero ésta fue la mane­ra en que yo viví mi ado­les­cen­cia. Bien dicen que “el pasa­do es sólo una his­to­ria que nos con­ta­mos a noso­tros mis­mos”.

Esta noche ten­go una nos­tal­gia que hace mucho no sen­tía y como la úni­ca for­ma que conoz­co de com­ba­tir­la es escri­bien­do, aquí estoy de nue­vo.

Todo comen­zó hoy en la tar­de. Resul­ta que me enfer­mé de gri­pe, todo por no usar sué­ter (se supo­ne que ya soy un hom­bre y no debo espe­rar a que mi madre me diga que debo lle­var­me sué­ter antes de salir)… total que todo resul­tó en que no pude salir este sába­do, así que opté por que­dar­me en mi casa a des­can­sar y mien­tras esta­ba nave­gan­do por You­Tu­be irre­me­dia­ble­men­te ter­mi­né bus­can­do músi­ca que escu­cha­ba en mi ado­les­cen­cia. Mien­tras la esta­ba escu­chan­do me di cuen­ta que el video había sido subido hacía 8 años, cosa que me pare­ció muy leja­na y de repen­te sen­tí que había trans­cu­rri­do tan­to tiem­po y que yo no había esta­do cons­cien­te de ello. Esta es la can­ción que esta­ba escu­chan­do:

https://www.youtube.com/watch?v=s1tAYmMjLdY

Unos minu­tos des­pués caí en cuen­ta de que esa can­ción no la escu­cha­ba hace 8 años sino un tiem­po aún más atrás, así que me fui a la Encar­ta de estos tiem­pos, Wiki­pe­dia, y me di cuen­ta de que la can­ción había sido lan­za­da un 9 de febre­ro del 2004, ¡Joder!, no saben cómo el peso de los años cayó sobre mí, de repen­te sen­tí cómo 13 años se había esfu­ma­do fren­te a mí sin que me die­ra cuen­ta.

Y es que han pasa­do tan­tas cosas des­de que la déca­da de los años 2000 ter­mi­nó, que hoy cuan­do le cuen­to a mi her­mano de 11 años la mane­ra en que yo viví mi infan­cia y mi ado­les­cen­cia, él sólo pue­de poner una cara de asom­bro y pre­gun­tar­me cómo es que sobre­vi­ví a una épo­ca tan abu­rri­da y con tan poca tec­no­lo­gía para pasar eso que él lla­ma: “momen­tos diver­ti­dos”. Y es que hoy me puse a pen­sar en esa nos­tal­gia que los seres huma­nos le tene­mos al pasa­do y a esa típi­ca fra­se que la mayo­ría hemos dicho algu­na vez: “los vie­jos tiem­pos fue­ron los mejo­res”.

Pero, ¿cómo no repe­tir esa fra­se una y otra vez? Hoy que ya soy un joven de 24 años me pon­go a recor­dar esa déca­da de los 2000 y un nudo en la gar­gan­ta se me hace de sólo pen­sar en lo jodi­da­men­te feliz que fui. Esa épo­ca don­de no se tenía idea de que la tec­no­lo­gía iba a adue­ñar­se de nues­tras vidas y una tar­de de diver­sión con­sis­tía en salir a la calle en tu bici­cle­ta, com­prar unas papi­tas y un refres­co con diez pesos, echar­te una reta con los de la otra cua­dra y vol­ver un poco pasa­da la tar­de para que tú madre te rega­ña­ra y te cas­ti­ga­ra con no poder salir con tus ami­gos al otro día o no te deja­ra ver la tele­vi­sión (hoy mi peque­ño her­mano ni siquie­ra mira tele­vi­sión).

Esos años 2000, don­de te jun­ta­bas en la casa de ese ami­go que sí tenía cable para ver las cari­ca­tu­ras más fan­tás­ti­cas que ha teni­do el mun­do: Digi­mon, Inva­sor Zim, Bey­Bla­de, El labo­ra­to­rio de Dex­ter, Los chi­cos del barrio, Las som­brías aven­tu­ras de Billy y Mandy, Danny Phan­tom, Las chi­cas super­po­de­ro­sas, Man­sión Fos­ter, Johnny Bra­vo, Poké­mon, Ed, Edd y Eddy, Cora­je, y por supues­to no olvi­do esas cari­ca­tu­ras y series del Canal Once como 31 minu­tos, Zoboo­ma­foo, Los cuen­tos de la calle bro­ca, Pin­gu, La bru­ja desas­tro­sa, Mona la vam­pi­ra y por supues­to el mejor pro­gra­ma que pudi­mos ver en aque­llos años: El extra­ño mun­do de Beak­man.

Esa déca­da mar­ca­da por las gran­des compu­tado­ras de escri­to­rio que sólo algu­nos tenían y en don­de lo úni­co que podías hacer era dibu­jar algo en Paint o jugar bus­ca­mi­nas. Y es que sí, la tec­no­lo­gía comen­za­ba a ser ese ente extra­ño que no com­pren­día­mos del todo bien, el mer­ca­do de celu­la­res era domi­na­do por Nokia y lo más diver­ti­do era ese jue­go de la vibo­ri­ta en una pan­ta­lla pin­ta­da de una extra­ña cla­se de ver­de, Brit­ney Spears era la mujer más bella del mun­do y los ído­los de fut­bol del ya lejano mun­dial del 2006 eran Zida­ne, Klo­se y Henry; la músi­ca se escu­cha­ba en ese canal que ya no pasa videos musi­ca­les lla­ma­do MTV y sobre todo en un pro­gra­ma que muchos veía­mos des­pués de salir de la escue­la: los 10 más pedi­dos, las cade­nas no te las envia­ba tu tía por WhatsApp sino alguien des­co­no­ci­do en eso que hoy cono­ce­mos como correo elec­tró­ni­co y la red social más impor­tan­te era Metro­flog.

Aquí otra can­ción de esa glo­rio­sa épo­ca: https://www.youtube.com/watch?v=r0U0AlLVqpk

Aque­llos años 2000 don­de no había señal de los híps­ters pero lo que esta­ba de moda era ser emo, y todo en tu ves­ti­men­ta tenía que tener algo rojo y negro con algo de esto­pe­ro­les, don­de todo mun­do tenía una fle­co en la fren­te, todos anda­ban por ahí en pati­ne­tas o pati­nes del dia­blo y don­de la músi­ca la comen­zá­ba­mos a escu­char en unas cosas extra­ñas lla­ma­das Disc­man. Recuer­do que yo com­pra­ba mis dis­cos de músi­ca en una tien­da lla­ma­da Music N More, que esta­ba en Pla­za Real, la pri­mer pla­za comer­cial antes de que Sal­ti­llo deja­ra de ser ese ran­chi­to con cli­ma per­fec­to, no había señal de You­Tu­be y si no podías com­prar dis­cos, tenías que des­car­gar la músi­ca en algo lla­ma­do Ares. Esa épo­ca en que ser rebel­de era salir a las calles a tim­brar a las calles e ir al cine por pri­me­ra vez sin com­pa­ñía de tus padres, y don­de por aque­llos años se estre­nó algo lla­ma­do Harry Pot­ter.

Una épo­ca que aho­ra sien­to tan leja­na y recuer­do con mucho cari­ño. En aque­llos años salía­mos a la calle sin tan­tos mie­dos como aho­ra, hablá­ba­mos por el telé­fono de la casa y las esta­cio­nes del año aún se podían notar sin pro­ble­ma alguno. Esos años don­de todos tenían una pul­se­ra ama­ri­lla que has­ta hace algu­nos años des­cu­brí que se lla­ma­ba la pul­se­ra Lives­trong y don­de algo lla­ma­do Mes­sen­ger (sí, ese de las ven­ta­nas, los nick­na­mes y los zum­bi­dos) lle­gó y puso la pau­ta para con­ver­tir­nos en la socie­dad que somos hoy en día: una socie­dad digi­tal.

https://www.youtube.com/watch?v=5NPBIwQyPWE una can­ción más para recor­dar.

Y es que no que­dan más que recuer­dos, sere­mos cono­ci­dos como esa gene­ra­ción que fue la últi­ma que alcan­zó a tener una infan­cia un poco ale­ja­da de la tec­no­lo­gía, por­que la ver­dad es que fui­mos noso­tros los que comen­za­mos a uti­li­zar esos apa­ra­tos que hoy son tan comu­nes. Sin embar­go tam­bién fui­mos la gene­ra­ción que alcan­zó a jugar a las escon­di­das y a la rayue­la, alcan­za­mos a pedir una can­ción en la radio, salía­mos en bici­cle­ta y jugá­ba­mos a los tazos, tam­bién somos los últi­mos que hicie­ron un chis­mó­gra­fo y la últi­ma gene­ra­ción que dis­fru­tó las pelí­cu­las en VHS, y cuan­do se acer­ca­ba navi­dad, no hacía­mos otra cosa que tomar una cobi­ja y ver mi pobre ange­li­to una y otra vez en el canal cin­co.

Hoy los fle­cos emos han sido rem­pla­za­dos por las bar­bas híps­ters, la músi­ca de pop rock por el reg­gae­tón, el MyS­pa­ce y el Metro­flog aho­ra son Snap­chat y Twit­ter, las tien­das de dis­cos están casi extin­tas, ya nadie usa el telé­fono de su casa y la músi­ca la escu­chas en inter­net. Ya los niños no jue­gan a las escon­di­das y uti­li­zan una apli­ca­ción que simu­la reali­dad aumen­ta­da. Ya no nos pei­na­mos con el famo­so pei­na­do de pati­ne­ta y los poké­mo­nes los atra­pas con tu celu­lar y no con la ima­gi­na­ción; aho­ra habla­mos la mayor par­te del tiem­po por medio de una pan­ta­lla de unas cuan­tas pul­ga­das, le toma­mos fotos a nues­tra comi­da y nos preo­cu­pa­mos por la últi­ma cone­xión de esa per­so­na.

Cuan­tas cosas han cam­bia­do y esta­mos a menos de 3 años de que una déca­da más se vaya al olvi­do. No sé que voy a sen­tir den­tro de 10 años. Pro­ba­ble­men­te cuan­do le cuen­te todo esto a mis hijos les será difí­cil creer­me, sólo espe­ro que ellos quie­ran salir a andar en bici­cle­ta con su padre nos­tál­gi­co y no que­dar­se en casa a des­car­gar una app que simu­le lo fan­tás­ti­co que es andar en bici­cle­ta por esos barrios don­de se nos fue la ado­les­cen­cia.

Se lla­ma nos­tal­gia y sir­ve para recor­dar­nos que, por suer­te, tam­bién somos frá­gi­les” – Pave­se

La últi­ma: https://www.youtube.com/watch?v=NU9JoFKlaZ0

 

Por: Clau­dio Urbano

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