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Catársis

Mi historia contigo, pero sin ti

Diciem­bre de 2017

Qui­sie­ra empe­zar por decir­te que eres terri­ble­men­te her­mo­sa: me refie­ro a cuan­do te veo y mi piel se eri­za, cuan­do te acer­cas y mi cora­zón ace­le­ra, cuan­do me son­ríes y me quie­bro, pues me mues­tras un mun­do total­men­te impo­si­ble, en don­de esta­mos jun­tos.

Tus ojos eran cla­ros y pro­fun­dos, pode­ro­sos. Pues en ellos podías ver el cie­lo, el infierno. Tu mira­da, como la hip­no­sis, sen­ci­lla pero des­lum­bran­te. Den­tro de todo, tú bri­lla­bas, y más lo hacían tus ojos. Tu cabe­llo era lar­go, café como el arte, des­en­to­nan­do por el mun­do como si fue­ra rele­van­te, tus labios eran chi­cos, no decían mucho, no era nece­sa­rio. Tu silue­ta fir­me, aun­que un tan­to inde­ci­sa, nave­gan­do en el mun­do con esa mal­di­ta son­ri­sa, mal­di­ta de ver­dad. Tu son­ri­sa como el oxí­geno en la vida: nece­sa­rio.

Cono­cí su vida muy pro­fun­da, ella habla­ba y yo escu­cha­ba, nos defi­nía un rol muy pro­fe­sio­nal. Me con­tó acer­ca de sus mie­dos y sus pasio­nes, de sus acier­tos y sus erro­res. Lle­nán­do­me de amor, me impac­ta la simi­li­tud entre tú y yo, pues bri­llan­te­men­te somos igua­les, con nues­tra idea tan gran­de de amor des­pren­dien­do cada una de las accio­nes carac­te­rís­ti­cas en noso­tros. Y es que el amor se defi­ne en com­par­tir el mun­do de la mano de la idea más loca de amar, más enten­di­ble por ambos, en saber lo que están vivien­do y por qué. Aun­que algu­nas veces el amor no se tra­ta de estar jun­tos.

Desean­do que mis sen­ti­mien­tos sean cla­ros, te escri­bo. Mi amor por ti es extra­ño, no anhe­lo ser tu pare­ja, pues me arries­ga­ría a un fin. Anhe­lo amar­te todos los días con todas mis fuer­zas, pen­sar­te como sea posi­ble, escri­bir­te sin razón. Exce­len­te plan, ¿Cier­to?

Este tiem­po con­ti­go ha ter­mi­na­do, y me da razo­nes para odiar la vida, por cegar­me con lo más mara­vi­llo­so que he vis­to solo para mani­fes­tar lo que no podré rete­ner. Siquie­ra tuvo el lin­do ges­to de jun­tar­nos.

Como olvi­dar aquel día en el que las lágri­mas inva­die­ron tus ojos, al sen­tir­te vul­ne­ra­ble recu­rrí a un “No llo­res” lo más estú­pi­do que pude hacer. Fue esen­cial ver­te así, me demos­tró que ver­da­de­ra­men­te exis­tes y que no eres un per­so­na­je pasa­je­ro de mis sue­ños.

Tra­tan­do de des­cri­bir­te indi­rec­ta­men­te, te ase­gu­ro que mi vida sin ti no ten­dría sen­ti­do de ser, por eso vivi­ré recor­dán­do­te y cues­tio­nán­do­me como algo tan per­fec­to pero tan sen­ci­llo pue­de hacer­me recaer en mis letras. Espe­ro que todo se haya dicho y vivi­do, para no tener que ver­te más, me ate­rra coin­ci­dir y no poder mar­char­me.

Pro­me­to no olvi­dar­te, no sé tú.

 

Por: Alon­so Con­tre­ras

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