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Ciencias Sociales

¿Qué es eso del Renacimiento?

El rena­ci­mien­to es el movi­mien­to de cul­tu­ra euro­peo que se dio duran­te los siglos XV y XVI, tan impor­tan­te para occi­den­te pues el pro­pio nom­bre lo dice: pasa­mos de una épo­ca de oscu­ri­dad a rena­cer y avan­zar hacia tiem­pos de luz. Esto pro­du­jo un esplen­dor en las cien­cias y el arte que has­ta el día de hoy no se ha vuel­to a igua­lar. Algu­nos auto­res inclu­so lo nom­bran como el siglo de oro, aun­que difie­ren en cuan­to a la fecha de este movi­mien­to que ron­da entre 1430 y 1540 apro­xi­ma­da­men­te.

Den­tro de este tex­to se tra­ta­rá el perio­do en con­jun­to con algu­nos de sus ele­men­tos y per­so­na­jes impor­tan­tes, como lo es el huma­nis­mo, la fami­lia Médi­ci, Leo­nar­do da Vin­ci y la téc­ni­ca de pin­tu­ra esfu­ma­do.

Al momen­to de aden­trar­nos en los temas vemos cómo se rela­cio­nan de algu­na u otra mane­ra dife­ren­te a la que los ata con el rena­ci­mien­to. El rena­ci­mien­to al ser carac­te­ri­za­do por una cer­ca­nía con el mun­do gre­co­la­tino es, por ende, huma­nis­ta. Esto va en con­tras­te al teo­cen­tris­mo que pre­do­mi­na­ba en aque­llas épo­cas don­de, como nos dice el tér­mino, Dios esta­ba por enci­ma de todo. En rela­ción al huma­nis­mo y el arte, Leo­nar­do da Vin­ci es una emi­nen­cia impres­cin­di­ble den­tro del tiem­po que esta­mos obser­van­do que den­tro de muchos otros cam­pos creó y uti­li­zó una téc­ni­ca de pin­tu­ra al óleo tan her­mo­sa y que vere­mos más ade­lan­te, de nom­bre esfu­ma­do.

Empe­ce­mos por el huma­nis­mo. Esta corrien­te filo­só­fi­ca se carac­te­ri­za por la reva­lo­ri­za­ción de la dig­ni­dad del hom­bre y se enla­za con la cul­tu­ra de la anti­güe­dad clá­si­ca (como igual­men­te lo men­cio­né arri­ba). Este tie­ne su ori­gen en Ita­lia prin­ci­pal­men­te. El pen­sa­dor huma­nis­ta se intro­du­ce en el estu­dio de las cien­cias huma­nas, con un enfo­que en el latín y el grie­go. Refu­gián­do­se en ideas del pasa­do, reto­man­do el idea­lis­mo pla­tó­ni­co en lugar de con­ti­nuar la corrien­te del aris­to­te­lis­mo esco­lás­ti­co. Ya no bas­ta ser bueno en las armas, sino tam­bién ser bueno en las artes y las letras. Se ini­cia el cul­to del hom­bre por el hom­bre. Es por eso por lo que empie­za a caer el sis­te­ma feu­dal y el capi­ta­lis­mo va toman­do for­ma. Es por eso que el pro­tes­tan­tis­mo toma fuer­za y muy rápi­do; es una épo­ca de cam­bios y sur­ge el que yo con­si­de­ro más espe­cial: el hom­bre se da la dig­ni­dad que mere­ce.

De esta for­ma es como pasa­mos a uno de los muchos apo­yos para que  el huma­nis­mo pre­do­mi­na­ra, la fami­lia Médi­ci. Estas per­so­nas eran una fami­lia pode­ro­sa de la ciu­dad de Flo­ren­cia; con su dine­ro, los Médi­ci apo­ya­ron el desa­rro­llo del arte y la cul­tu­ra, he ahí el hecho de que hayan sido impor­tan­tes impul­so­res de este movi­mien­to rena­cen­tis­ta y huma­nis­ta.

Son muchas las obras de esta fami­lia que duran­te varios años fue pilar del arte y cul­tu­ra, para men­cio­nar­las todas y dar­le un correc­to estu­dio se ten­dría que abar­car otro ensa­yo ente­ro, es por eso que no me aden­tra­ré dema­sia­do, mas es impor­tan­te cono­cer que gra­cias a ellos muchas per­so­nas obtu­vie­ron cul­tu­ra y apren­di­za­jes. Fun­da­ron una aca­de­mia que apo­ya­ba a escri­to­res, arqui­tec­tos (a los que impul­sa­ba a cons­truir al esti­lo anti­guo de Roma) y a diver­sos artis­tas.

Tal fue la tras­cen­den­cia de los miem­bros de esta fami­lia que uno de los fami­lia­res de nom­bre Loren­zo de Medi­ci fue lla­ma­do “Loren­zo el Mag­ní­fi­co”, pues con los recur­sos tan bas­tos de la fami­lia, apo­yó a algu­nos de los artis­tas más famo­sos de este perio­do como lo son Boti­ce­lli, Miguel Ángel y Leo­nar­do da Vin­ci. Muchos artis­tas tal vez no habrían explo­ta­do su talen­to sin apo­yo de este per­so­na­je, ahí es don­de se pue­de ver cómo la unión social y huma­na se jun­ta para dar naci­mien­to a algo mejor.

Es aquí don­de lle­ga­mos a otro tema impor­tan­te que hay que tocar en este escri­to: la obra de Leo­nar­do da Vin­ci, y una téc­ni­ca muy bella para pin­tar y que desa­rro­lló de una mane­ra más espe­cí­fi­ca de la épo­ca como lo es el esfu­ma­do. Quien haya leí­do un poco de esta figu­ra no me podrá con­tra­de­cir en el hecho de que da Vin­ci fue un per­so­na­je ade­lan­ta­do a su tiem­po.

De igual for­ma quie­ro acla­rar que se nece­si­ta­ría otro ensa­yo para abar­car ínte­gra­men­te a Leo­nar­do, pero se pue­den des­ta­car cosas como que incur­sio­nó en casi todos los cam­pos cien­tí­fi­cos, con diver­sos inven­tos en la índo­le arma­men­tis­ta, pin­tu­ras inge­nio­sas y con sig­ni­fi­ca­dos ocul­tos según se dice, así como diver­sos estu­dios sobre el hom­bre vis­to des­de la anato­mía, sin duda muy intere­san­tes y que dejan sor­pren­di­dos a nues­tros cien­tí­fi­cos con­tem­po­rá­neos. Y abar­can­do el ámbi­to de las pin­tu­ras y el arte, una de las téc­ni­cas muy uti­li­za­das den­tro del óleo se atri­bu­ye a da Vin­ci, me refie­ro al esfu­ma­do. Con­sis­te en que al hacer las pin­tu­ras se difu­mi­nan los con­tor­nos, tonos y valo­res de las for­mas sin dejar ras­tros de la pin­ce­la­da. Den­tro de una obra reco­no­ci­da de da Vin­ci se uti­li­za esta téc­ni­ca, hablo de La Gio­con­da, gra­cias a ello la téc­ni­ca se fue espar­cien­do a tra­vés de Euro­pa con diver­sos pin­to­res en paí­ses como Ale­ma­nia o Fran­cia de la mano de Hans Hol­bein y Jean Clouet.

Lo que se pue­de decir de los temas vis­tos aquí, es que nos pode­mos lle­var como con­clu­sión el hecho de cómo se le dio un enfo­que más impor­tan­te al ser humano den­tro de la vida y de las cien­cias, la mane­ra en la que real­men­te el ser humano se fue libe­ran­do poco a poco de las cade­nas con las que car­ga­ba, y que resul­ta­do de este reci­bi­mien­to de luz, nació algo que mar­có un hito, que sir­vió como una herra­mien­ta que des­per­tó los más subli­mes sen­ti­mien­tos huma­nos hechos arte, cul­tu­ra y cien­cia, los tres pila­res con los que yo con­si­de­ro toda socie­dad pro­gre­sa. Y la his­to­ria la veo de una mane­ra cícli­ca: pasa­mos por tiem­pos de luz y tiem­pos de oscu­ri­dad, tiem­po de evo­lu­ción y pro­gre­so y tiem­pos de retro­ce­so; se van alter­nan­do según el con­tex­to his­tó­ri­co. Aquel fue un momen­to de luz que al momen­to no se ha vuel­to a ver, pero que no des­car­to que regre­se.

Por: Davo Cár­de­nas

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