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Opinión

Si la historia se repite, no hemos aprendido la lección

Septiembre de 1981. Ricci e Poveri encantaban al mundo con el éxito “Sarà perché ti amo”, en México un niño de 11 años llamado Luis Miguel arrancaba su carrera con el famoso verso “Mentira que me quieres mucho”,  y 2 personajes clave para el desarrollo del modelo económico neoliberal ganaban popularidad después de sufrir atentados contra su vida. Me refiero al Presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan y al Papa Juan Pablo II.

Mientras millones de familias en nuestro país se distraían con la famosa telenovela “El Derecho de Nacer”, México hacía frente a una grave crisis energética provocada por el descenso de los precios del petróleo a nivel global y a la mala administración del Gobierno Federal. El entonces Director de PEMEX y amigo personal del Presidente, Jorge Díaz Serrano era removido de su encargo por intentar bajar los precios del petróleo y el Director de la Policía, Arturo “El Negro Durazo” vivía en medio del escándalo debido al supuesto enriquecimiento ilícito durante su gestión.  Ante la tempestad, López Portillo escribía en su diario personal: “Si los problemas del país son políticos, el dedo se inclinará por Javier García Paniagua, Secretario de la Reforma Agraria, si son económicos el elegido será el Secretario de Programación y Presupuesto, Miguel de la Madrid”

El resultado es conocido por todos. Ese año México experimentó una amarga devaluación de más del 76% y el destape del colimense Miguel de la Madrid Hurtado, quien con una campaña basada en “La Renovación Moral de la Sociedad” ganó la contienda por la Presidencia de la República.

De la Madrid, abogado, nunca había ocupado un cargo de elección popular. Su militancia en el PRI era poco conocida por los actores políticos y su desempeño como Secretario fue opaco ante la crisis nacional.

Hoy la situación política y económica no es muy diferente a la de 1981, vivimos con una alza constante de los precios de los combustibles y por consiguiente de la canasta básica, experimentamos un devaluación del peso de más del 65%, y por si no fuera poco los titulares de diarios y noticieros solo hablan de los desfalcos de los gobernadores y los miles de muertos ocasionados por la guerra contra el crimen organizado.

Por primera vez en una generación, millones de jóvenes mexicanos vivimos el ambiente de tensión política y económica ocasionado por el destape del próximo candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional. Se rumora en los cafés y en las dependencias de Gobierno que “el tapado es Meade” o que “Osorio Chong es el candidato de los gobernadores” sin embargo, viendo el camino recorrido por las instituciones mexicanas ¿Qué nos espera?

Hoy, el Presidente Peña Nieto a diferencia de sus antecesores, no elegirá a su sucesor, elegirá al contendiente del Revolucionario Institucional. La apertura democrática para la participación de candidatos independientes, la amplia difusión de información en las redes sociales y el despertar de conciencias de los ciudadanos provocan un escenario electoral por demás interesante. Como mexicanos y como jóvenes no podemos permitir que el país se desmorone en nuestras manos, ya llegó el tan anhelado momento de nuestra generación, ¿aprendimos la lección o es necesario vivirla de nuevo?

 

Por: José María Hernández Prado

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