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DossierViolencia de género

Soy mujer y debería permanecer en casa

Por: Vanes­sa Gon­zá­lez Gar­cía

Soy mujer y debo com­por­tar­me de cier­to modo

Soy mujer y debo ves­tir de una for­ma

Soy mujer y debo pro­te­ger­me pre­ve­nir

Soy mujer y debo salir siem­pre acom­pa­ña­da

Soy mujer y debo vivir con pre­cau­ción

 

Nos han edu­ca­do de esta mane­ra debi­do a un peli­gro que se cree inevi­ta­ble. Nace del temor a ser víc­ti­ma de algo atroz, algo de lo que en reali­dad no se bus­ca solu­ción, solo se pos­ter­ga.

¿Para qué? Si la cul­pa­ble soy yo, mujer; yo que me expon­go a que los hom­bres actúen de esta mane­ra, por­que son hom­bres, “está en su natu­ra­le­za”, por­que “el hom­bre lle­ga has­ta don­de la mujer le per­mi­te”. ¿En ver­dad es eso?

Al pare­cer mi cuer­po defi­ne un ries­go, defi­ne mi segu­ri­dad.

No es que nece­si­te trans­por­te a las 6 de la maña­na para lle­gar al tra­ba­jo o escue­la, ni de regre­so a altas horas de la noche. No ocu­po cami­nar por las mis­mas razo­nes.

Y es que cada maña­na que des­pier­to no deci­do cómo ves­tir­me, ya sea por gus­to o esta­do de áni­mo, sino para evi­tar algu­na inco­mo­di­dad al subir el auto­bús o cami­nar de regre­so a casa. Cuán­to me hubie­ra gus­ta­do, hace días, poner­me ese ves­ti­do azul que tan­to me gus­ta.

Como forá­nea, debí haber­me que­da­do en mi ciu­dad a estu­diar y así podrían lle­var­me sin pro­ble­ma a todas par­tes. O sim­ple­men­te esta­ría en un lugar cono­ci­do y don­de pudie­ran ir por mi tan rápi­do como lo soli­ci­te. No impor­ta que no se encuen­tre la carre­ra que más me lla­ma la aten­ción o la facul­tad que más deseo aten­der, debí pre­pon­de­rar mi segu­ri­dad.  Aun­que esto no quie­ra decir que esté com­ple­ta­men­te libre de ries­gos.

Debe­ría dejar la idea de apren­der un nue­vo idio­ma o ins­tru­men­to musi­cal, no podría estar en algún depor­te, en nada que me obli­gue a reco­rrer un lar­go o cor­to camino por mi cuen­ta, inde­pen­dien­te­men­te que sea en las tar­des y mucho menos por las noches.

Via­jar es un lujo que todos nos podría­mos dar, pero debo abs­te­ner­me de hacer­lo por mi cuen­ta. Ir a la aven­tu­ra sin pasa­je segu­ro está lejos de mis posi­bi­li­da­des. ¡Cómo una ado­les­cen­te, una mujer, se atre­ve­ría a seme­jan­te bar­ba­ri­dad! Ir por la vere­da “pidien­do ride”, ¿un “mochi­la­zo”? JAMÁS. Me enfren­ta­ría direc­ta­men­te con el mayor enemi­go.

Es más, debe­ría dejar de salir a diver­tir­me con ami­gos, eso mucho menos es nece­sa­rio. Por­que si me vis­to con algún esco­te y sal­go a tomar una lla­ma­da, será com­ple­ta­men­te mi cul­pa si me rap­tan, si me vio­lan, si me des­cuar­ti­zan. Aún si deci­dí irme sola, pues con mis ami­gos pasa­dos de copas, tenía el ries­go de ser par­te de un acci­den­te, aún si la deci­sión fue cons­cien­te y de cier­to modo pre­ve­ni­da será mi cul­pa. No debe­ría rea­li­zar nin­gu­na acti­vi­dad que me pon­ga en una situa­ción vul­ne­ra­ble. Debe­ría per­ma­ne­cer en casa.

Sin embar­go, aún así femi­ni­ci­dios y secues­tros segui­rán ocu­rrien­do; aún así siem­pre exis­ti­rá la posi­bi­li­dad de ser víc­ti­ma, aun así el ries­go esta­rá pre­sen­te a todo momen­to.

¿Por qué dejar de que­rer ser inde­pen­dien­te? ¿De que­rer expe­ri­men­tar?

¿Por qué dejar de que­rer hacer cosas para mi bene­fi­cio? Para mi futu­ro.

¿Por qué dejar de ser libre?

 

La liber­tad es un dere­cho que todos debe­ría­mos gozar, que se nos reco­no­ce a nivel mun­dial, pero que no es com­ple­ta­men­te garan­ti­za­do. Vivi­mos en una comu­ni­dad, en un país, en un pla­ne­ta que no bus­ca actuar, por lo menos pre­ve­nir. En una socie­dad don­de no se edu­ca, no se res­pe­ta. Las muje­res debe­ría­mos vivir con la cer­te­za de saber que lle­ga­re­mos a cier­to lugar sin tener que ir comu­ni­ca­das a todo momen­to, saber que pode­mos salir a cual­quier hora del día y que regre­sa­re­mos sin pro­ble­ma a nues­tros hoga­res, con nues­tros seres que­ri­dos, con las per­so­nas que más se preo­cu­pan pues nos han deja­do salir con un gran dolor en el pecho.

Pero la reali­dad es otra.

Ten­go que apren­der a con­fron­tar el temor, a vivir con inse­gu­ri­dad, pero a seguir vivien­do.

¿Por qué? Por­que soy mujer y soy valien­te.

 

Ima­gen des­ta­ca­da: Momen­to de Esto es tea­tro como era de espe­rar y pre­ver, por Jan Fabre

One comment
  1. Julio Cesar Garcia

    Nun­ca ten­gas mie­do de ser lo que quie­res ser, de hacer lo que deseas hacer, de vivir lo que sue­ñas vivir.
    Solo se pre­ca­vi­da, cau­te­lo­sa, man­tén tus sen­ti­dos aler­ta y siem­pre man­tén tus ojos abier­tos!!!!
    Feli­ci­da­des por tu artícu­lo!!!!!!

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