Loading...
Dossier

Suicidio: medidas preventivas

Uno de los temas que ha captado la atención en la actualidad ha sido el suicidio, no solo por  el impacto que ha tenido en nuestra sociedad, sino también por el creciente número de casos en nuestro país, siendo Coahuila uno de los estados que más presenta este crecimiento.

Petrzelová y Chávez (2006) afirman:

“Es preocupante el hecho de que algunos individuos no hallen el camino para distinguir, valorar y actuar una vida plena. Actualmente, muchos sufren de desesperanza y encuentran, como única salida a su malestar, el suicidio, el cual se ha incrementado de manera alarmante entre la población mundial, nacional y, en el caso particular, estatal.”

Es de esperarse que se busque la forma de combatir esta problemática de la manera más eficaz y a través de un modelo de prevención, sin embargo, es imposible combatir un problema que aunque todos saben de su existencia, pocos saben lo que conlleva. El primer paso será entonces revisar la información que tenemos acerca de este fenómeno. No todas las personas que se suicidan cometen éste acto por las mismas razones, ni viven las mismas situaciones, pero podemos identificar similitudes y algunos de los factores de riesgo que los preceden. De esta manera, “…se recomienda reducir los factores  de  riesgo  y  a  la  vez  reforzar  los  factores  de  protección, influyendo tanto en el estado psicológico como en el medio  ambiente  físico  y/o  las  condiciones  culturales/subculturales.” (Chávez Hernández, Medina Núñez, & Macías García, 2008)

Este fenómeno no es exclusivo de individuos de un solo rango de edad, podemos encontrar a las víctimas del suicidio distribuidas tanto en adultos, jóvenes e incluso niños. Por lo que la diferencia entre caso y caso puede ser de gran magnitud. ¿Qué motiva a alguien a suicidarse? En el caso de los jóvenes “…tiene que ver con el hecho de que sienten una vergüenza abrumadora y una vida deshonrada, lo que acarrea en ellos la sensación de haberles fallado a los demás y a sí mismos” (Petrzelová Mazacová & Chávez Martínez, 2006), mientras que en la población adulta “el suicidio se puede asociar, según los datos, con la pérdida de la misión de la propia vida […]Las frustraciones existenciales, los conflictos interpersonales y el estrés, aunados a las dificultades que implica el no poder alcanzar las metas propuestas” (Petrzelová Mazacová & Chávez Martínez, 2006).

Hay signos de alerta que nos pueden ayudar a identificar a las personas que están en riesgo de ser víctimas de éste fenómeno. Por esto mismo, es necesario conocer el proceso suicida, donde se pueden identificar diferentes etapas: “una  ideación  suicida  pasiva,  le  siguen  fases  cada  vez más  activas  como  la  visualización  del  propio  acto  y  su manifestación mediante amenazas verbales y gestos suicidas, la planeación y preparación, la ejecución del intento y por  último  el  suicidio  consumado.” (Chávez Hernández, Medina Núñez, & Macías García, 2008)

Cada modelo de prevención del suicidio debe formarse a partir de las necesidades de cada país, sin embargo podemos encontrar diferentes propuestas para la formación de este: abordando el suicidio de manera integral, siendo responsabilidad de toda la sociedad para lo que será necesario ser instruida, donde la prevención del suicida sea tarea de aquellas personas más cercanas a las personas en riesgo de suicidio, contar además  con la participación de los medios de comunicación para difundir información acerca del suicidio y su prevención; impartir conferencias informativas que sean claras y de fácil comprensión en las escuelas que vayan dirigidas no solo a los estudiantes sino a los docentes y familiares, preparar a todo el personal a cargo de la salud (como médicos, enfermeras, trabajadores sociales, psicólogos) instruyéndolos en los diversos aspectos del tema del suicidio, tener disposición para capacitar a las organizaciones religiosas, instituciones, y grupos de la comunidad y así colaborar en conjunto.

Intervenir precozmente con los lugares en los que se haya presentado un caso de suicidio para evitar que se imite esta conducta, brindar apoyo y atención inmediata a los familiares de los suicidas, formar la creación de una línea telefónica de ayuda al suicida que sea atendida por profesionales así como coordinar con los servicios de salud mental. (Pérez Barrero, 2005)

 

Por: Arelli Juarez Quiroz 

Imagen destacada: Studio, Jhon Baldessari

 

 

Bibliografía

Chávez Hernández, A. M., Medina Núñez, M. C., & Macías García, L. F. (2008). Modelo psicoeducativo para la prevención del suicidio en jóvenes. Salud Mental, 197-203.

Pérez Barrero, S. A. (2005). Recomendaciones para una estrategia de prevención del suicidio. Revista de Neuro-Psiquiatría, 222-227.

Petrzelová Mazacová, J., & Chávez Martínez, M. A. (2006). El suicidio en la región sureste del estado de Coahuila. Enseñanza e Investigación en Psicología, 161-175.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *