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Cine

Thor Ragnarok: el triunfo de la forma sobre el fondo

Por: Pao­la Sala­zar

Rag­na­rok: esta pala­bra nos remi­te a la mito­lo­gía nór­di­ca, don­de el uni­ver­so se enfren­ta a una bata­lla en la que el inmi­nen­te fin de una era es el comien­zo de una pro­fe­cía, don­de dio­ses y gigan­tes se encuen­tran en medio de una gue­rra de la cual ven­ce­do­res y ven­ci­dos actúan a favor de un nue­vo comien­zo. En pocas pala­bras: una his­to­ria épi­ca.

Toman­do en cuen­ta este preám­bu­lo supon­dría­mos que el Rag­na­rok pasa­ría por las pelí­cu­las de Thor de una mane­ra colo­sal e impre­sio­nan­te, mos­tran­do a cada per­so­na­je con una evo­lu­ción y madu­rez sufi­cien­te, resul­ta­do de las oca­sio­nes ante­rio­res en las que hemos teni­do la opor­tu­ni­dad de apre­ciar­los… lamen­ta­ble­men­te no suce­de así.

Tai­ka Wai­ti­ti, guio­nis­ta de Moa­na, sitúa a nues­tro que­ri­do Dios del trueno fue­ra de la tie­rra en dos pla­ne­tas dife­ren­tes: Asgard y Sakaar. Excep­tuan­do una secuen­cia desa­rro­lla­da en la tie­rra, dema­sia­do apre­su­ra­da para intro­du­cir a la villa­na y her­ma­na de Thor, Hela, el res­to de la cin­ta se lle­va a cabo de mane­ra cons­tan­te, pero fre­na­da por secuen­cias len­tas y poco memo­ra­bles para una pelí­cu­la de Mar­vel.

Aun­que lle­ga­mos a creer que vería­mos una pelí­cu­la más de super­hé­roes, Thor Rag­na­rok nos sor­pren­de con un tono muy dife­ren­te. Esta­mos fren­te a una come­dia nór­di­ca con alie­ní­ge­nas, naves y secuen­cias de acción muy bien logra­das. Al mis­mo tiem­po nos per­mi­te ver y enten­der un poco más de la his­to­ria de Thor y Hela y por qué las pelí­cu­las pasa­das no fun­cio­na­ron como las demás cin­tas de esta casa pro­duc­to­ra. Asgard y sus gober­nan­tes escon­dían un pasa­do oscu­ro como todas y cada una de las pelí­cu­las rela­cio­na­das con Dis­ney don­de al final siem­pre hay un héroe, el úni­co con bue­nos sen­ti­mien­tos de la fami­lia.

Tenien­do las posi­bi­li­da­des de hacer de esta pelí­cu­la un fil­me un poco más madu­ro y des­crip­ti­vo para pre­pa­rar­nos para futu­ros estre­nos, nos encon­tra­mos con una pre­mi­sa muy bási­ca y abu­rri­da en muchos momen­tos. El uni­ver­so de Mar­vel se ha lle­na­do de pro­duc­cio­nes hechas a base de fór­mu­la y Thor Rag­na­rok no es la excep­ción, sólo que aquí tra­tan de ocul­tar­lo con dos horas de humor sin sen­ti­do.

Fue­ra de que la pelí­cu­la es extre­ma­da­men­te sim­ple y que logran maqui­llar­la con exce­si­vos efec­tos espe­cia­les, no debe­ría­mos tomar­la ense­rio,  podría­mos decir que es una bro­ma pero ¿No se supo­ne que todas las pelí­cu­las de super­hé­roes lo son? Al pare­cer Thor Rag­na­rok es la pri­me­ra y úni­ca que sabe que lo es y lo apro­ve­cha.

El pro­ble­ma aquí es la poca fide­li­dad con los per­so­na­jes, don­de Thor se con­vier­te en un Tony Stark del espa­cio, Hulk se vuel­ve civi­li­za­do sin expli­ca­ción algu­na, Loki nos decep­cio­na con su fal­ta de inte­li­gen­cia y se apro­ve­cha muy poco el per­so­na­je de Hela.

Al final de todo Thor Rag­na­rok no crea una sim­bio­sis entre su tra­ma y sus per­so­na­jes dejan­do al espec­ta­dor con la idea de haber vis­to una come­dia con muchas explo­sio­nes en lugar de una pelí­cu­la de super­hé­roes.

Cali­fi­ca­ción: 3 estre­llas

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