Loading...
Catársis

Todo comienza… como terminó

Todo comienza como terminó. Como el fin de la creatividad de un pintor al final de la cumbre de su vida, ya puesto en la arrogancia y vejez al momento de sentir sus colores para teñir en el lienzo; sin tener la cruda imaginación de qué plasmar en ese lienzo, postrado en un caballete de forma estática. Así recuerdo hoy ese primer día. Todo fue tan rápido; la plática se tendía desde la literatura de fantasía hasta la búsqueda de librerías viejas en el centro de la ciudad. En invierno tentaba con aparecer. En aquella ocasión, ciertos estragos de aire frío se sentían con el contacto de la piel.

Octubre

El día no puede desaparecer de mi mente, era 13. La búsqueda casi rapaz para desempolvar libros viejos en las librerías sucias, insípidas, donde se encuentra la magia en cada libro; en esos lugares se encuentra la identidad, la dicha, la melancolía, la alegría, la felicidad, la imaginación de cada individuo que entregó por completo su alma y su tiempo en postrar eso libros en esos libreros y con eso se les devuelve el color y la alegría porque no solo te llevas las letras plasmadas en el papel, si no te llevas las reflexiones y experiencia de las demás personas que entraron en contacto con ese escrito que tienes en las manos.

Fuimos sintiendo el papel arrugado, viejo, de una por una de las librerías de esta bella ciudad. En cada traslado eran risas, sin caer a la burla de preguntas inconclusas por falta de respuestas que se hicieron en verano pero no se contestaron y así poco a poco se fue llevando de un charla a una plática sin un punto final.

Pasan los días del mes. No existía momento en que no platicara contigo recordando ese día 13, de libros viejos y librerías descoloridas, buscando la forma de materializar los libros, de que tú los tuvieras todos recargados en las paredes de tu cuarto, pero la ocasión no se daba, se pasaban los días contigo. Y esa platicas se trasladaban a los bares y cafés con lo fría que es la ciudad por la noche, pero tú los ponías cálidos. Transcurrían días enteros; el amor y los sentimientos se manifestaban sin cesar, la locura empezaba a verse bien. La hermosa configuración de tu cuerpo me tenía sedado: en mi cabeza, tu encantador rostro se volvía una adicción como si al pintor se le regresara la imaginación. No me importaba si media ciudad te llamaba puta y que te tuviera en su celular, porque la belleza, más que parezca es un tormento. Es que la estética erótica figura de una mujer es para admirarse aunque la sociedad conservadora y doble moral lo entienda como morbo. A mí no me importaba porque descubría en ti esa parte que está más adentro de una bella cadera y una sonrisa natural; un par de lunares que describen tus imperfecciones que te hacen perfecta. Descubrí cómo se debe valorar: como un puño de emociones que se engendran y preñan en una conciencia y un alma vale más que cualquier cuerpo estéticamente hermoso.

Noviembre

Las lunas tan hermosas. Las pláticas contigo eran lo más feliz que me pasaba. Siempre esperaba tu respuesta o pregunta, siempre me gustaba que no te estancaras de un tema que no comprendías siempre preguntas el por qué y el cómo y eso rompe todos los estereotipos para un sujeto enamorado de cualquier novela. Así pasaba el tiempo, tú siempre sacando mi lado más romántico y quebrando la rigidez de mi frialdad y mi campo de flores marchitas por falta de agua que llevó a la sequía plena, pero ya no era así; se volvía a ver el campo de flores con un crepúsculo de luz para volver a florecer. Pero un buen día en mi mente surgió la idea de tener todo: contigo a mi lado sin importar lo que diga la ciudad y qué tenga en su celular porque siempre la vida da vueltas y da oportunidades para olvidar las decepciones.

Diciembre

Entró el último mes del año y un buen día yo traté de materializar el 13 de octubre, darte ese libro que tanto buscamos, pero con una propuesta provocadora a la vez y sorprendente también porque es la fantasía del amor como un misterio por descubrir. La felicidad de tenerte, presumirte y admirarte, de una bocanada de humo se esfuma como observando la intensidad de la luz del valle de la ciudad desde un piso en alto de un edificio. Se terminó como se acaba el vino. Después de servirse en las copas, como se consumen las velas en la mesa de un restaurante, de noche; como se pierde el hambre de un exquisito bocado de platillo italiano… simplemente esa noche te entregué la última pieza de mi rompecabezas como persona, para pasar a ser tú esa pieza que falta, que me hacía inconcluso, pero en vez de teñirse de alegría ese buen día se convirtió en un día tormentoso y pesado, triste y melancólico porque nunca he recibido la respuesta…

 

Por: Antonio Lorenzo Castro Villarreal

Imagen destacada: Vincent Van Gogh, Café de noche

One comment
  1. arturo del bosque

    Una obra de arte es buena si ha nacido al impulso de una intima nececidad, Precisamente en este, su modo de engendrarse, radica y estriba el unico criterio valido para su enjuiciamineto: no hay ningun otro.

    Cartas a un joven poeta.

    Rainer Maria Rielke

    Bellisimo en serio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *