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Una herramienta de transformación social para los jóvenes

Por: Bran­don Mar­tín Rojas Her­nán­dez

El 1° de Junio del 2008, tras 7 años de ser cam­peón por últi­ma vez y sal­var­se del des­cen­so un año ante­rior, el club San­tos Lagu­na, con sede en la ciu­dad de Torreón Coahui­la con­quis­ta­ba su ter­cer cam­peo­na­to del fút­bol mexi­cano en su his­to­ria. Los fes­te­jos, los reco­no­ci­mien­tos, las ale­grías de la región lagu­ne­ra y en espe­cial de la ciu­dad de Torreón Coahui­la no se hicie­ron espe­rar: la lla­ma­da “ola ver­de” se apo­de­ró de las calles de la región como si fue­ra una últi­ma lla­ma­ra­da de ale­gría para que los ciu­da­da­nos pudie­ran reír y dis­fru­tar esos momen­tos que enla­za­ban a la región con uno de sus mayo­res moto­res y gri­tar­le al país la feli­ci­dad que reco­rría las prin­ci­pa­les calles, “la feli­ci­dad de un cam­peo­na­to más”.

Sin embar­go, aque­lla noche de Junio del 2008 sería la últi­ma ale­gría en muchos años, ya que des­pués de eso Torreón se sumer­gi­ría en una pesa­di­lla que lle­na­ría de dolor, luto y due­lo a miles de fami­lias; Torreón  pasa­ría de ser una de las ciu­da­des más segu­ras del país a una de las más vio­len­tas del mun­do. Ven­drían tiem­pos en los que la vio­len­cia se apo­de­ra­ría de las calles, las per­so­nas no sal­drían en paz ni con la segu­ri­dad de regre­sar a sus casas, la eco­no­mía se cae­ría a peda­zos, las bala­ce­ras se darían a ple­na luz del día y qué decir de las noches, los ase­si­na­tos serían el pan nues­tro de cada día, los jóve­nes ya no podrían salir por mie­do a las des­apa­ri­cio­nes, vio­la­cio­nes a muje­res o sim­ple­men­te mie­do a que­dar en un fue­go cru­za­do.

Torreón vivió momen­tos de terror y tinie­blas que pare­cían nun­ca ter­mi­nar, mis­mos que se vie­ron a nivel nacio­nal por tele­vi­sión el  28 de Agos­to del 2011 en un par­ti­do de San­tos vs Monar­cas, al sus­ci­tar­se una bala­ce­ra a las afue­ras del esta­dio Coro­na que cim­bra­ría de Terror y páni­co a los afi­cio­na­dos del San­tos Lagu­na, la región y al país ente­ro.

Pero en medio de toda esa vio­len­cia, había una lla­ma de espe­ran­za y paz. El tea­tro de la ciu­dad “Sal­va­dor Novo”, apo­ya­do por el gobierno del Esta­do y bajo la direc­ción del Doc­tor Gerar­do Mos­co­so, se empe­ñó en la rege­ne­ra­ción del teji­do social a tra­vés de la cul­tu­ra y de la mues­tra de la reali­dad social usan­do el tea­tro como un espe­jo que sir­vie­ra para la refle­xión y el aná­li­sis ele­va­do.

Dejan­do de lado los dis­trac­to­res y el tea­tro sin sen­ti­do, un gru­po de jóve­nes se atre­vió a salir de sus casas, ir al tea­tro, apren­der a dis­cer­nir sobre la reali­dad y su mane­ra de cam­biar las cosas para mejo­rar la situa­ción de ese momen­to, retan­do a la vio­len­cia con un arma más pode­ro­sa que cual­quie­ra: el cono­ci­mien­to y el arte. Todo esto en aras de que per­mi­tie­ra una cul­tu­ra nue­va para la socie­dad. De ese gru­po de jóve­nes de todas las eda­des se for­ma­ría una fuen­te de resis­ten­cia a aque­llos momen­tos de angus­tia y de ahí, de ese peque­ño taller de tea­tro sur­gie­ron gran­des per­so­nas y seres huma­nos, jóve­nes que si no hubie­ran lle­ga­do ahí aho­ra esta­rían pre­sos, per­di­dos en el alcoho­lis­mo, la dro­ga­dic­ción o inclu­so muer­tos. A ese tea­tro no lle­ga­ron jóve­nes adi­ne­ra­dos con sus guar­dias, lle­ga­ron jóve­nes de las colo­nias popu­la­res de la ciu­dad, tales como la Ven­ce­do­ra, la Anti­gua Acei­te­ra, la Com­pre­so­ra, la Pol­vo­re­ra, la Zara­go­za Sur, etc. Jóve­nes por los cua­les nadie hubie­ra apos­ta­do nada pero que aho­ra tie­nen un futu­ro pro­me­te­dor. Por­que de ahí, de ese tea­tro ver­da­de­ro han sali­do estu­dian­tes, inge­nie­ros, licen­cia­dos, téc­ni­cos, pro­fe­sio­na­les, todos ellos com­pro­me­ti­dos con la socie­dad.

Es por eso que hago un lla­ma­do al futu­ro gobierno del Esta­do de Coahui­la a tra­vés de este medio y a los futu­ros gobier­nos muni­ci­pa­les de Coahui­la, para que vean en las ins­tan­cias de cul­tu­ra su mejor alia­do para la rege­ne­ra­ción del teji­do social, la recons­truc­ción de una juven­tud con mayo­res opor­tu­ni­da­des y para gene­rar cono­ci­mien­tos que per­mi­tan ele­var a nues­tro esta­do a nive­les de com­pe­ti­ti­vi­dad como nun­ca antes, ya que la cul­tu­ra es la prin­ci­pal herra­mien­ta para alcan­zar el pro­gre­so, la paz y el desa­rro­llo de mane­ra cons­cien­te.

Se los dice Bran­don Rojas, estu­dian­te del 9° semes­tre de la carre­ra de Cien­cias Polí­ti­cas y Admi­nis­tra­ción Públi­ca (FCPyS) UAdeC, quien gra­cias al tea­tro y a la cul­tu­ra de un hom­bre como Gerar­do Mos­co­so, será el pri­me­ro de su fami­lia en ter­mi­nar una carre­ra uni­ver­si­ta­ria y de igual mane­ra pido a nom­bre de todos mis ami­gos y fami­lia­res caí­dos en esa épo­ca de gue­rra y vio­len­cia que mar­có para siem­pre a Torreón Coahui­la.

 La cul­tu­ra es el camino y la solu­ción.

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