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Ciencias Sociales

Violencia de género en las universidades

Jor­ge Arro­yo Villa­rreal

¿Para qué estu­dias dere­cho si eres mujer?”

Solo vas a tener el títu­lo de deco­ra­ción en la casa.”

Eres mujer, no eres capaz emo­cio­nal­men­te para dedi­car­te a esto.”

Comen­ta­rios como estos los escu­chan com­pa­ñe­ras de for­ma dia­ria en los salo­nes de cla­se por los mis­mos cate­drá­ti­cos. Se ven ata­ca­das por ir a cla­ses y ser muje­res. Por ser muje­res son vis­tas como infe­rio­res, menos capa­ces e ines­ta­bles emo­cio­nal­men­te.

En exá­me­nes ora­les son repro­ba­das por no acep­tar a salir en una cita con ellos. Les dicen cons­tan­te­men­te que están boni­tas y las invi­tan a sus des­pa­chos. Reci­ben men­sa­jes a las 3 de la maña­na de un licen­cia­do en don­de les dice que salen muy bien en sus fotos. Se sien­ten inco­mo­das en la pre­sen­cia de cier­tas per­so­nas, piden no estar a solas con ellos. Cami­nan con mie­do los pasi­llos de su pro­pia facul­tad por topar­se con mira­das, ges­tos, toques y pala­bras de per­so­nas que las ven como obje­tos.

En las fies­tas, son agre­di­das y mano­sea­das por ser muje­res y ves­tir­se tan “atrac­ti­vas”, oír los comen­ta­rios de “Son muje­res, a eso vie­nen a las fies­tas”. Tener temor de ir al baño o a las hie­le­ras por la pre­sen­cia de cier­tas per­so­nas. No poder tomar a gus­to sin el mie­do de ser aco­sa­das y escu­char como le dicen que es su cul­pa por estar toman­do y poner­se ese ves­ti­do o fal­da.

De for­ma indi­rec­ta he vivi­do un caso de vio­len­cia en con­tra de una per­so­na cer­ca­na a mí. Ella iba cami­nan­do por la calle rum­bo a su depar­ta­men­to des­pués de cla­ses, cuan­do un carro pasa a un lado suyo, el señor que mane­ja­ba se fre­na y la nal­guea. Cuan­do me con­tó esto, ella esta­ba enoja­da y asus­ta­da por lo que suce­dió, tenía mie­do que el señor la hubie­ra segui­do, que supie­ra don­de vivía o que regre­sa­ra a hacer lo mis­mo otra vez.

Muchos pre­fie­ren igno­rar­lo, defen­der­se dicien­do que así los edu­ca­ron, que son con­ser­va­do­res, se escu­dan detrás de ello como sí esto fue­ra jus­ti­fi­ca­ción de tra­tar a las muje­res de esta for­ma. Pre­fie­ren ver que no están hacien­do nada mal e insul­tar de locas o “femi­na­zis” a quie­nes dicen lo con­tra­rio.

El aco­so uni­ver­si­ta­rio es una reali­dad inne­ga­ble.

Alre­de­dor de un 70% de las muje­res en el mun­do han sufri­do algún tipo de vio­len­cia de géne­ro en su vida. Esto es, dos de cada tres muje­res han sufri­do o sufri­rán algún tipo de vio­len­cia de este tipo. Lo más pro­ba­ble es, dos de tres de tus ami­gas estén den­tro de estas cifras, han sufri­do o sufren cons­tan­te­men­te, tra­tos inade­cua­dos, son vis­tas como menos o como inca­pa­ces de rea­li­zar cier­tas acti­vi­da­des por el sim­ple hecho de ser muje­res.

En Méxi­co, se come­ten, apro­xi­ma­da­men­te, 600,000 deli­tos sexua­les al año, de los cua­les, 20,000 son inves­ti­ga­dos y solo 6,000 lla­gan ante un juez. Úni­ca­men­te el 1% de los deli­tos sexua­les come­ti­dos anual­men­te son aten­di­dos judi­cial­men­te, mien­tras que los demás se que­dan sin resol­ver y peor aún, se que­dan en el olvi­do.

El estu­dian­te uni­ver­si­ta­rio repre­sen­ta el 25.6% de las víc­ti­mas de estos deli­tos, sien­do 153,600 casos de deli­tos sexua­les en don­de el uni­ver­si­ta­rio es suje­to de estas agre­sio­nes en su con­tra. Lo más alar­man­te es que estos núme­ros son mucho más altos, el pro­ble­ma es, que la mayo­ría no son repor­ta­dos ante auto­ri­da­des.

Aho­ra sur­ge la pre­gun­ta: ¿Qué hacen las uni­ver­si­da­des al res­pec­to? Y lamen­to decir­te la res­pues­ta: Muchas no hacen nada, lo igno­ran y acu­san a los alum­nos de men­ti­ro­sos y que sus acu­sa­cio­nes no tie­nen fun­da­men­to.

Tal como fue el caso de Xime­na Gali­cia en la Uni­ver­si­dad Ibe­ro­ame­ri­ca­na en don­de ella estu­dia­ba. Rea­li­za­ba su ser­vi­cio social con uno de sus maes­tros y el asis­ten­te del pro­fe­sor. Se encon­tra­ba Xime­na orga­ni­zan­do unos docu­men­tos en la ofi­ci­na cuan­do se le acer­ca por detrás el ayu­dan­te y le jala la gorra de la suda­de­ra, por lo que ella se asus­tó y él solo le res­pon­de: “Si así te pones por esto, como te vas a poner si te aga­rro una nal­ga.”

Deci­de igno­rar­lo y sigue rea­li­zan­do sus fun­cio­nes como beca­ria; pero el asis­ten­te, de for­ma cons­tan­te, la hacía sen­tir inco­mo­do por los comen­ta­rios que le hacía: “Coque­téa­me para que fir­me tu ser­vi­cio.” Has­ta que reci­be un men­sa­je de él en don­de le decía: “¿Me darías un beso?” Tras este men­sa­je, le infor­ma al depar­ta­men­to de Cien­cias Polí­ti­cas y Socia­les de la Uni­ver­si­dad Ibe­ro­ame­ri­ca­na y pos­te­rior­men­te a la Pro­cu­ra­du­ría de Dere­chos Uni­ver­si­ta­rios lo ocu­rri­do con el asis­ten­te.

Las auto­ri­da­des escu­cha­ron como ella renun­cia a ser beca­ria por sen­tir mie­do de las insi­nua­cio­nes que le hacía, por tener que seguir lle­van­do cla­ses con él. La Uni­ver­si­dad emi­te la reso­lu­ción, en don­de se le pide al asis­ten­te que pidie­ra una dis­cul­pa a Xime­na y deja­ra de impar­tir cla­ses; pero seguía tra­ba­jan­do en la uni­ver­si­dad.

Frus­tra­da por la reso­lu­ción que dic­to la uni­ver­si­dad denun­cia ante la Pro­cu­ra­du­ría Gene­ral de Jus­ti­cia del Dis­tri­to Fede­ral e hizo públi­co su caso en redes socia­les, logran­do que se des­pi­die­ra al asis­ten­te tras la pre­sión social.

Sin embar­go, el rec­tor David Fer­nán­dez Dáva­los mani­fies­ta lo siguien­te: “Per­so­nal­men­te me pare­ce que es una enor­me injus­ti­cia des­pe­dir a esa per­so­na por una denun­cia que no tie­ne fun­da­men­tos.”

En el caso de Mart­ha, estu­dian­te de doc­to­ra­do en el Ins­ti­tu­to de Cien­cias Nuclea­res de la UNAM, ella asis­tió a una fies­ta con varios com­pa­ñe­ros del pos­gra­do en don­de Víc­tor Hugo Flo­res Soto le ofre­ce de tomar de un bote de plás­ti­co que él lle­va­ba. Mart­ha no recuer­da lo que suce­dió des­pués, ama­ne­ce des­orien­ta­da y con dolo­res en su cuer­po. Es has­ta meses des­pués que se ente­ra que, en esa noche, Víc­tor Hugo la vio­lo tras que ella que­da incons­cien­te por el tra­go que tomo de la bote­lla que él le ofre­ció.

Deci­de acu­dir ante la Pro­cu­ra­du­ría del Dis­tri­to Fede­ral y denun­ciar en con­tra de Víc­tor. Esto oca­sio­na que se le ata­ca­ra a Mart­ha en los pasi­llos de la UNAM, sien­do lla­ma­da “Perra” y reci­bien­do tra­tos hos­ti­les por par­te de sus com­pa­ñe­ros. Fue has­ta 15 meses des­pués que se vin­cu­la a pro­ce­so a Víc­tor Hugo, y duran­te ese tiem­po, las auto­ri­da­des uni­ver­si­ta­rias no hicie­ron nada, Mart­ha tenía que seguir asis­tien­do a cla­ses con la per­so­na que ella denun­cio por vio­lar­la.

Has­ta que estos casos se hicie­ron públi­cos y reci­bie­ron la aten­ción de Dis­tin­tas Lati­tu­des, Ani­mal Polí­ti­co y Uni­vi­sión Noti­cias tan­to la UNAM como la Uni­ver­si­dad Ibe­ro­ame­ri­ca­na deci­den tra­ba­jar en pro­yec­tos de Pro­to­co­lo de Vio­len­cia de Gene­ro, con la fina­li­dad de aten­der estos casos y los demás que se lle­ga­ran a pre­sen­tar. En la UNAM se creo un órgano autó­no­mo en don­de se repor­tan estos casos y eran aten­di­dos los estu­dian­tes y se pre­vé las san­cio­nes para tener cer­te­za y segu­ri­dad tan­to a estu­dian­tes como a pro­fe­so­res.

Solo 4 uni­ver­si­da­des en todo Méxi­co cuen­tan con pro­to­co­los de vio­len­cia de géne­ro, y pocas tra­tan en sus regla­men­tos inter­nos sobre ello. Es nece­sa­rio que se ten­gan en las uni­ver­si­da­des pro­to­co­los que atien­dan esta situa­ción, el poder ase­gu­rar a los alum­nos que serán escu­cha­dos y aten­di­dos por las auto­ri­da­des, que se inves­ti­ga­rían sus casos. Cami­nar por los pasi­llos con tran­qui­li­dad, no tener mie­do de entrar a una cla­se, saber que no segui­rán reci­bien­do men­sa­jes inapro­pia­dos por licen­cia­dos, que si se pre­sen­ta un tra­to en don­de se ven ata­ca­das pue­dan ir con con­fian­za ante las auto­ri­da­des y repor­tar sus casos.

Se requie­re crear una con­cien­cia a todos, cono­cer cuán­do esta­mos sien­do auto­res de actos de vio­len­cia de géne­ro, así como cuan­do se es víc­ti­ma de ello. Aten­der todos los casos que se pre­sen­ten, inves­ti­gar­los y que los alum­nos no se sien­tan inti­mi­da­dos, con mie­do por lo que les pue­den hacer.

Es nece­sa­rio crear un pro­to­co­lo para nues­tra uni­ver­si­dad, crear un órgano autó­no­mo que inves­ti­gue, brin­de apo­yo a todas las per­so­nas que son vic­ti­mas y, en su caso, san­cio­nar a aque­llos que son auto­res de este tipo de vio­len­cia. Es momen­to de dejar de igno­rar y de que­dar­nos calla­dos en algo que nos afec­ta a todos como estu­dian­tes de uni­ver­si­dad.

 

Cover Ima­ge Cre­dit: Zack Guin­ta

One comment
  1. Mariana Corpus

    La crea­cion de un órgano como el que se men­cio­na es de vital impor­tan­cia para la inte­gri­dad de las alumnas,ya que muchas de ellas sufren aco­so ‚pues no exis­te para las uni­ver­si­ta­rias un res­pal­do o una segu­ri­dad de que en caso de ser aco­sa­das alguien van a “creer­les” y pro­te­ger­las.
    Las muje­res al no reci­bir res­pues­ta posi­ti­va algu­na van apro­pia­do como una con­duc­ta nor­mal el ser denigradas,lo que las lle­va a sufrir vio­len­cia laboral,y domés­ti­ca que ha traí­do como con­se­cuen­cia miles de muer­tes o femi­ni­ci­dios.
    Por lo que debe­mos actuar ¡YA !

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