Los movimientos estudiantiles en México: el antes y el después del 68

Antonio Lorenzo Castro Villarreal

Segunda parte

 

Continuamos con los sucesos que señalamos anteriormente (https://prensauniversitaria.mx/2016/10/10/los-movimientos-estudiantiles-en-mexico-el-antes-y-el-despues-del-68/), de las  reivindicaciones y movilizaciones estudiantiles que acontecieron en  las décadas anteriores a la de los 60’s, y particularmente antes de la fecha de 1968. Las grandes oleadas de las luchas estudiantiles que se dieron en todo el país empezaban a permear en la mayoría de los estratos de la sociedad, ya no era únicamente dentro de los centros universitarios. La lucha política e ideológica se trasmitió hacia afuera de las  universidades, principalmente en el campesinado, a la masa obrera y a otros sectores de la población. La organización política en que se estaba gestando sólidamente este tipo de acciones, dejo marcado muy claramente que, no nada más, era la lucha económica de cada uno de los sectores de las poblaciones, no solo de sus exigencias. Se articuló una lucha política amplia  de todos los sectores con un fin común: la trasformación del país con condiciones más justas.

El estudiantado, como era de esperarse, inmediatamente se posicionó como el de mayor rapidez en su organización. Para el Estado era un continuo  acto de declaración de guerra política con el movimiento estudiantil, un hartazgo periódico por el conflicto  que originaban estas manifestaciones dentro de las universidades, pero fuera de ellas, por todo el eco que ocasionaban en el país. Esto condujo al momento de ponerle un freno total, rotundo y hasta perverso para contener y ocasionar miedo a manifestarse por parte de los universitarios, bajando la intensidad a los demás movimientos populares. En pocas palabras: enseñarles quién manda y controla el país.

Esto conlleva a lo sucedido en 1968 en el Distrito Federal (ahora Ciudad de México) por un conflicto que se originó debido a un juego de futbol americano el 23 de julio, donde se enfrentaron vocacionales y preparatorias. El cuerpo policiaco intervino para reprimir a los estudiantes; el 26 de julio, en un acto de protestas por los hechos ocasionados días anteriores, encabezando la manifestación el  Frente Nacional de Estudiantes Técnicos, y por otro lado una protesta de estudiantes comunistas,  revindicando un año más del ataque al cuartel Moncada en Cuba, acto que llevo a la Revolución cubana, se desenvolvió con represión de parte del gobierno a las dos manifestaciones. En esa noche la policía allanó el local del Partido Comunista Mexicano y detuvo a sus dirigentes. Desde ese momento se inicia una serie de enfrentamientos entre policías y estudiantes que duraría hasta el 30 de julio.

El primero de agosto en la Universidad Autónoma de México, el rector Javier Barros Sierra convocó y encabezó la primera manifestación de protesta por los hechos sucedidos el mes anterior. Los días 5, 13 y 27 de agosto se llevaron a cabo manifestaciones que llegaron al Zócalo sin represión del Estado. Una fecha que queda marcada por la gota de la tinta y de los hechos de la historia de ahí para adelante fue el 2 de agosto: la UNAM, el IPN, la Escuela Nacional de Maestros, la ENAH (Escuela Nacional de Antropología e Historia) y la Universidad de Chapingo conforman el Consejo Nacional de Huelga (CNH), el cual después de varias movilizaciones en otras partes del país, fructificaba en otras universidades que se fueron incorporando con protestas en: Coahuila, Yucatán, Morelia, Guerrero, Chihuahua, Puebla, Sinaloa, Nuevo León, Veracruz e Hidalgo.

El 4 de agosto, en una reunión del CNH se acordó la realización de un pliego petitorio que plasmaba 6 puntos muy concretos, que son: 1) libertad a los presos políticos. 2) destitución de los generales Luis Cueto Ramírez, Raúl Mendiola y del teniente coronel Armando Frías. 3) extinción del cuerpo de granaderos. 4) Derogación de los artículos 145 y 145 bis del código penal (delito de disolución social).  5) indemnización a las familias de los muertos y a los heridos víctimas de las agresiones en los actos represivos iniciados el viernes 26 de julio. 6) deslinde de las responsabilidades de los actos de represión y vandalismo realizados por las autoridades a través de los policías, los granaderos y el ejército. Por la magnitud del pliego petitorio de los estudiantes, el ejército ingresa al IPN y a la UNAM. El  13 de septiembre se realizó otra marcha de protesta por el ingreso del ejército al IPN y a la UNAM.

El 2 de octubre se inaugura la brutalidad, la lucha encarnizada en contra del que piense y actué distinto al Estado, y las masacres y desapariciones políticas, es decir un “Estado represivo e intolerante”. En un mitin realizado a las 5 de la tarde en la plaza de las tres culturas en Tlatelolco, con la finalidad de exigir la salida del ejército de las instalaciones del IPN, el ejército intervino y rompió las concentraciones a punta de metralla, empezó a disparar en contra de los manifestantes, en su gran mayoría jóvenes y estudiantes, que lo realizaban pacíficamente. El ejército masacró a decenas de cientos estudiantes que es imposible enumerar. Sin embargo, el movimiento estudiantil nacional sufrió la más grande represión de toda su historia.

Para el 5 de diciembre que una organización política debilitada y con miedo a ser estudiante, el Consejo Nacional de Huelga levanta la huelga en los centros estudiantiles y la comunidad regresa a los campos universitarios de cuatro meses de movilizaciones, paros y huelgas. El movimiento estudiantil en el Distrito Federal fue perdiendo fuerza de manera gradual, a diferencia de los estados que se radicalizaron y se multiplico las masas durante los años posteriores como entre 1969 a 1971.

La nueva fase después del 1968 se conforma una nueva clase social; la “Clase Media”. Surge  como frente de las exigencias de parte de las familias por los hechos cometidos a los estudiantes universitarios y jóvenes masacrados, desaparecidos y presos por los actos políticos, se funda la “Sociedad Civil”.

En la década de los 70´s los movimientos se intensificaron para la búsqueda de la democratización universitaria. Para 1971, la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), llegó al máximo de su etapa democratizadora en un proyecto de Consejo Universitario y de ley orgánica apoyada por todos los universitarios, pero el congreso local aprobó un plan realizado por el gobernador del estado y de ahí se desbocó la lucha para lograr los proyectos en la UANL. En este movimiento participó el PCM  donde tuvo una ruptura y se dividió en los espartaqusitas, los ulistas, la célula de Ángel Martínez, la célula de Villarreal y la Juventud Comunista. El Comité Coordinador de Comité de Lucha (CoCo) planteó una marcha de apoyo en el Distrito Federal (donde llego al mayor auge del porrismo); el 10 de junio, en un gran despliegue policiaco, la marcha fue agredida antes de salir, siendo masacrados varios estudiantes. La masacre es conocida en el librero de la historia como el “Halconazo”, al ser llamado Halcones al comando que llevó a cabo los ataques, que estaban conformados por grupos de personas de las clases bajas e ignorantes y presos de las cárceles del D.F.

La fase de reorganización de los comités de lucha en los centros universitarios, como en la UNAM y el IPN, dio el inicio de la radicalización de grupos y comités. En 1972 en el primer Foro Nacional de Estudiantes, el movimiento estudiantil empezó su fase de polarización. La herencia del CNH se hizo presente en la Universidad de Sinaloa con el apoyo estudiantil en un conflicto de tierras al campesinado de esa región.

En la UAP el control quedó a cargo del PCM, y de tantos conflictos con el gobierno surgieron los grupos radicales que se oponían a las posturas moderadas del PCM. En la UNAM después del “halconazo” se hizo latente la ruptura de la Juventud Comunista en células en 1972, entre el divisionismo y represión se provoco la desaparición del movimiento en la UNAM. Lo mismo repercutió en muchas más universidades del país.

En la década 80’s se da la gran crisis económica, para ser más exacto en 1982, con una gran devaluación del peso, altas tasas inflacionarias con más de tres dígitos y con un crecimiento económico cero en el país. Los movimientos estudiantiles más fuertes se dieron, básicamente, en las normales rurales y en algunas urbanas, a pesar de que la Universidad de Chapingo, Guerrero y Puebla,  mantenían de alguna manera al movimiento estudiantil. En Coahuila en la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), se da un proceso de imposición de parte del rector Oscar Villegas Rico a  Valeriano Valdes Valdes. Debido a este acontecimiento se gestó la organización estudiantil de contrapeso a este hecho, el movimiento de “Prodignificacion de la UAdeC”, que da inicio a la lucha estudiantil en la región con manifestaciones y mítines dentro y fuera del centro universitario, con gran apoyo de la población coahuilense, donde lograron contraer la imposición con un marcha desde la ciudad capital del estado Saltillo al D.F. Con esto se empezó una oleada de pacificación dentro de la universidad,  pero con una fuerte intervención de parte del gobierno del estado que sigue manteniendo ese poder hasta nuestros días.

En 1986, en la UNAM, en plena época de modernización y reconversión industrial, bajo la administración del país por parte de Miguel de la Madrid Hurtado se impuso un modelo económico sustentado por el grupo de tecnócratas. Esto es el inicio del “reformismo universitario”  para tender a la privatización de las Universidades Autónomas, en su forma de nuevas políticas economías y públicas. Por estas circunstancias la UNAM estalla en huelga con el Consejo Estudiantil Universitario (CEU). Con estructura de organización, se logró la derogación de las reformas y se pactó un congreso a realizar finalmente cuatro años después, en 1990, donde las autoridades mediatizaron por medio del control de los delegados.

En el resto del país se empezó una serie de reformas como las vistas en la UNAM, que no se lograron. Las universidades de Guerrero, Chapingo, Puebla y Sonora fuera las pocas que presentaron resistencia. Las normales rurales desaparecieron con la justificación que era centros de formación para los grupos guerrilleros y para el año 2000 solo había 5 de 37 normales rurales. El movimiento magisterial dio vitalidad al movimiento estudiantil de las normales, en los 90 en su etapa de radicalización del SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación) en la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación).

En el pleno de 1994 con el ingreso del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) con la toma de los altos de Chiapas, el movimiento estudiantil se recupera.

La huelga del Consejo General de Huelga (CGH) sucesor de Consejo Nacional de Huelga.

 En la fecha de 1999 estalla un nuevo acto de reformas universitarias donde se conforma el  CGH, con una serie de manifestaciones y diálogos para llevar a una solución del conflicto, pero no se llegó a nada. Después de muchas manifestaciones y presos políticos, el gobierno federal con su operador la Policía Federal Preventiva (PFP) ahora Policía Federal (PF), el 6 de febrero del 2000 toma ciudad universitaria, teniendo lugar una serie de mega-manifestaciones en protestas a la toma  y a la liberación de los presos políticos. El conflicto se resolvió para el año 2001.

En la década del inicio del siglo XXI se intensificaron las luchas en los centros universitarios contra el reformismo universitario, aisladamente y muy particulares, más en las universidades del centro y sur del país. En esta época las luchas universitarias en general se mantuvieron  relativamente calmadas, existió una mayor organización política  por parte del sector popular con un claro apoyo de los universitarios, como es el caso en 2006 por el conflicto magisterial-popular en Oaxaca y de la conformación de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).  La Participación de los universitarios con repudio a la brutal represión por parte del aparato de seguridad del Estado de México, y en aquellos momentos el gobernador en curso era Enrique Peña Nieto (Actual Presidente de México), con apoyo de la policía federal en la comunidad de  San Salvador Atenco en el Estado de México, con manifestaciones y marchas en apoyo al “Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra”.

En mayo de 2012, cuando el ex gobernador del Estado de México y actual conteniente por la presidencia en esa fecha por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, acudió a presentar su plataforma de proyecto político para la administración del país a los estudiantes de la Universidad Iberoamericana (UIA) de corte privada. Durante el evento algunos alumnos lo confrontaron y a la salida del auditorio muchos alumnos de ellos protestaban y gritaba consignas en contra de él y su partido. El entonces dirigente del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, el Senador ecologista Arturo Escobar y Emilio Gamboa Patrón descalificaron a los que protestaron y sugirieron que no eran estudiantes de la universidad. En respuesta a estas declaraciones, un grupo de 131 alumnos de la Ibero difundieron un video en la que aparecían mostrando sus credenciales escolares para desmentir a los políticos.

A raíz de este acto, estudiantes de otras universidades, públicas y privadas, comenzaron a mostrar su apoyo en redes sociales con el hashtag #YoSoy132, que más tarde engendraría el movimiento que demandó en el contexto electoral de ese año en el país. En este episodio de la historia se bautiza a los movimientos estudiantiles sin ninguna profundidad  de los problemas políticos, económicos y sociales, con ninguna clara conciencia de clase,  con magnitud muy amplia de un movimiento “pequeño burgués”, es decir, clase mediero, con un planteamiento únicamente democrático electoral, con una fuerte función en común no más PRI.

Damos paso al año 2014. El día 26 de septiembre, una serie de acontecimientos violentos en la noche de ese día  y en la madrugada del 27 de septiembre conllevan a la desaparición forzada de 43 estudiantes y 27 heridos, de la normal Raúl Isidro Burgos, en la comunidad de Ayotzinapa del Municipio de Iguala Guerrero, por parte de todo los aparatos de seguridad del Estado. Este acontecimiento generó una reacción en todos los sectores de la población mexicana e internacional, con fuertes movilizaciones en los centros universitarios del país y en las calles de las ciudades con una sola consigna: “Vivos se los llevaron, Vivos los queremos”.

En conclusión, los universitarios debemos estar en la vanguardia de los problemas políticos, económicos y sociales, en la discusión y proposición de la soluciones de los problemas. No olvidemos que ahora más que nada tenemos que estar organizados, atentos y movilizados, porque, en el Congreso de la Unión está en puerta la discusión de la “Reforma Integral de la Educación Media Superior”, que atenta contra nuestros interés como estudiantes y contra nuestra memoria histórica que siempre debemos tener presente.

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