LA APATÍA POLÍTICA.

Ricardo Alberto Treviño Botello.

La política es una palabra que al mencionarse desencadena muchas sensaciones. Puede generar en alguien pasión, pues es una de las actividades más apasionantes del ser humano, pues como bien lo dice Aristóteles, es un ser naturalmente sociable[1] y al tratar de convivir en sociedad, ha de buscar cómo se regirá para su mejor funcionamiento. En alguien más puede generar enojo y furia, pues es a nivel mundial que, ante la inmortalidad y la imperfección del ser humano, se cometan grandes errores e injusticias productos de la corrupción. Lo peor que puede generarle es Indiferencia.

Que se genere completa indiferencia por parte de una persona, a mi juicio, es de las peores actitudes que se pueden mostrar para los ciudadanos en general. El involucrarse en la vida política de una sociedad es una forma de mostrar el interés por el mismo, sea reaccionando a favor o en contra. Al mostrar indiferencia estamos ante el ejemplo perfecto de “el que calla otorga”, que es el mismo precepto de cuando un ciudadano, según la normatividad mexicana, incumple con su obligación de emitir el sufragio[2], “si no votas, no te quejes”.

La política no es una cuestión que debamos dejar pasar, pues es el rumbo entero de una sociedad la que se va a definir por las futuras acciones que un conglomerado de personas que encabecen el poder puedan tomar. Algo tan delicado como las finanzas, la seguridad, la estabilidad, el bienestar de una sociedad, etcétera no puede dejarse sin importancia alguna.

Podría comprender, y me atrevo a manifestarlo, que la razón de la apatía pueda ser por hartazgo o la repetición de un patrón que traen ciertos ciudadanos, pues la apatía puede encontrarse en todos los sectores de la población en todas sus edades. En la actualidad, una cantidad de jóvenes se muestran indiferentes ante la política y, algunos (por no decir: la mayoría), se llegan a creer “intelectuales” por el hecho de mostrarse apáticos ante esta actividad. Los demás ciudadanos[3], al tener más experiencia, puede ser que hayan llegado al hartazgo político por tanta corrupción que pudo haber tenido la sociedad.

Un “siempre es lo mismo”, “todos son corruptos”, “ya están arreglados”, lo suelen decir las personas indiferentes que en lugar de ayudar, simplemente dejan las cosas tal cual están. Generalizar y únicamente tener una actitud indiferente o negativa por la situación de la sociedad no resolverá jamás el problema en cuestión. Estas personas, aparte de documentarse y revisar de manera objetiva las acciones tomadas por los gobernantes, pueden aportar muchísimo más que meros comentarios negativos, de lo contrario, quedamos igual.

Hay que preocuparnos por la política. No podemos ser indiferentes y “creernos superiores o más intelectuales” sólo por mostrarnos apáticos ante esta actividad. Es tanta la importancia y/o impacto que podremos lograr si todos nos unimos y en realidad hacemos algo por el bien del país. Dentro de quienes nos gobiernan, hay gente que sí quiere lo mejor para el país y que en realidad lo hacen día con día dejando sus intereses personales atrás, gobernante no es sinónimo de corrupto.

Está en nosotros exigirles a los gobernantes el cumplimiento de sus obligaciones. El abuso y mareo del poder cada vez se va convirtiendo en un síntoma (o hasta epidemia) al estar determinado tiempo como servidor público que no debemos permitir que ocurra y siendo indiferentes, jamás se logrará.

Se pueden hacer muchas cosas y quienes más debemos estar preocupados por la política en la sociedad, somos los jóvenes, pues al estar en esta etapa en la que procuramos desarrollar al máximo nuestra personalidad e identidad, necesitamos todas las herramientas que pueda ofrecer nuestro entorno y un lugar en paz en el que podamos estar en tranquilidad. Tampoco se trata de “hablar por hablar”, que suele darse mucho entre los jóvenes o de dejarse llevar por comentarios de quienes nos quieren picar los ojos. Demostremos interés hacia la política por el bien del país.

No podemos dejar a “un cualquiera” en el poder y mucho menos permitir que siga en él.

A 9 de noviembre de 2016.

Ciudad de México.

 

[1] Aristóteles, La Política, pág. 14, Editorial Época, México, 2008.

[2] Derivada del derecho contenido en el artículo 41 Constitucional y estipulada como derecho y obligación en La Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales en su artículo 7 numerales 1 y 4.

[3] Entiéndase por éstos como aquellos comprendidos después de la edad de 29 años, con base en el artículo 2 de la Ley del Instituto Mexicano de la Juventud.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s