¿Por qué no hubo fútbol mexicano el fin de semana pasado?

Por: Alonso Flores Ramírez

Es probable que haya personas que se quieran hacer pasar por intelectuales y se quieran alejar lo más posible del fútbol y sus noticias, pero apuesto a que no se salvaron de enterarse que el pasado fin de semana los árbitros se rehusaron a llevar a cabo su labor y no quisieron pitar los partidos de la jornada 10 de la Liga Bancomer MX. Pero… ¿Por qué?

 Todo comenzó el pasado 8 de marzo en los partidos correspondientes a los octavos de final de la Copa Corona MX. Se suscitaron dos situaciones algo peculiares, con los jugadores Pablo Aguilar del club América y Enrique Triverio, del Toluca. A pesar de sus similitudes, voy a contar los casos uno por uno.

Al término del partido que América perdió contra Tijuana un gol por cero, el defensa argentino y capitán de las águilas, Pablo Aguilar, fue enérgicamente a gritar y reclamarle al árbitro del encuentro Fernando Hernández Gómez. En esa energía que tenía Aguilar para reclamar, se acercó demasiado a la cara del silbante llegando a tocar su frente con la de él; el árbitro, al ver el ímpetu de los reclamos del argentino, volteó la cara para evitar un contacto más fuerte. Acto seguido sacó la tarjeta roja para expulsar al argentino que en ese momento era el capitán del equipo. Aguilar tuvo que ser alejado del silbante por compañeros y rivales. El árbitro registró el causal de la tarjeta como conducta violenta, más no como agresión.

Sí, Aguilar fue expulsado justo después de haber terminado el partido ¿Cómo es posible esto? Los silbantes son autoridad en la cancha hasta que los equipos salen del estadio, si alguna situación -como las de la polémica- se suscita en la cancha, pasillos, vestidores, accesos aún habiendo terminado el partido, pueden seguir sacando tarjetas. ¿Para qué expulsar a un jugador si ya se acabó el partido? Cada expulsión equivale a un partido de suspensión automático, y si el causal de la expulsión es grave -como en estos casos- puede proceder a una sanción mayor.

El caso de Enrique Triverio no es muy diferente. A raíz de la expulsión derivada de una segunda tarjeta amarilla por duras entradas del jugador del Toluca,  Jesús Méndez, varios de los jugadores de los diablos acudieron a reclamarle al silbante su decisión. El árbitro Miguel Ángel Flores no soportó los reclamos y expulsó al portero Alfredo Talavera. A raíz del enojo de la segunda expulsión consecutiva hacia el mismo equipo, los reclamos aumentaron, al grado de que el delantero Enrique Triverio dio un empujón al árbitro para increparle, lo que provocó su expulsión. Los reclamos continuaron y también fue expulsado Hernán Cristante, entrenador del Toluca. El partido finalizó con empate a dos goles, pero al corresponder a los octavos de final del torneo, se disputó el desempate en una tanda de penaltis que el Toluca afrontó con tres jugadores menos, entre ellos su portero estrella experto en atajar penales, y sin entrenador. Como era de esperarse, Morelia fue quien avanzó a cuartos de final. El árbitro registró el causal de la tarjeta de Enrique Triverio como conducta violenta, no como agresión.

Cada que se terminan los partidos, hay una comisión de la Federación Mexicana de Fútbol que se encarga de evaluar la conducta de los jugadores y aplicar las sanciones, vetos y multas correspondientes. La Comisión Disciplinaria tiene la facultad de aplicar sanciones que los árbitros no hayan efectuado durante el encuentro. Por ejemplo, si hubiera una agresión de un jugador a otro que el árbitro no viera y no sancionara, pero la Comisión a través de vídeos sí, puede sancionar esa agresión aún después del partido.

El caso es que la Comisión Disciplinaria tuvo un problema burocrático, pues las cédulas arbitrales señalaban las conductas como violentas, lo que amerita una suspensión de 2 a 3 partidos. Pero en caso de que las conductas sean interpretadas por la Comisión como “intento de agresión” la suspensión del jugador puede ir de 2 a 8 partidos. Sin embargo, en caso de que la conducta sea una “agresión” a los Oficiales del partido, la sanción es de un año.

Ahora sí, el enojo de los árbitros se dió a conocer cuando se efectuó la publicación de las sanciones hacia los jugadores Enrique Triverio y Pablo Aguilar el pasado 10 de marzo por la mañana. Los silbantes pertenecientes a la AMA (Asociación Mexicana de Árbitros), la cual no es un órgano legal, y no todos los árbitros pertenecen a ella -aunque sí la mayoría-, hartos de los múltiples reclamos y conductas antideportivas que sufren de parte de los entrenadores, jugadores y directivos, exigían que se interpretaran las tarjetas rojas como agresiones y que por lo tanto los jugadores fueran suspendidos un año.

La Comisión Disciplinaria suspendió a los jugadores sólo 8 partidos, causando la molestia de los árbitros, negándose a dirigir los partidos de la jornada 10 hasta que se hiciera lo que para ellos era justicia. El problema se “resolvió” cuando la Comisión Disciplinaria anunció nuevas sanciones para los jugadores del América y Toluca, suspendiéndolos un año, con lo que los árbitros pararon su huelga y accedieron a reanudar el torneo a partir de la jornada 11.

¿Qué pueden hacer los jugadores para volver a jugar en menos de un año? Afortunadamente para ellos existe el TAS (Tribunal Arbitral du Sport, en francés) que se encarga de vigilar este tipo de casos en todos los deportes en todo el mundo. Prácticamente todas las federaciones deportivas dependen del TAS. El muy buen periodista deportivo, Ignacio Suárez, entrevistó a uno de los mejores abogados deportivos, el español Alfredo León, quien afirma que es muy extraño que una apelación ante el TAS no proceda a revocar una sanción de un año, pues normalmente encuentran fallas en los procedimientos -y a estos casos les sobran fallas- como para hacer válidas las apelaciones. Ni siquiera el delantero uruguayo Luis Suárez fue suspendido tanto tiempo luego de morder por tercera vez a un rival cuando lo hiciera al italiano Giorgio Chiellini durante el pasado Mundial.

“El fantasma” Suárez, es muy inteligente al plantear al TAS como la coartada de Decio de María, presidente de la FMF, pues afirma que es probable que éste supiera que el TAS accediera a la apelación de los jugadores para así reducirles la sanción. Todo perfecto para la FMF, pues sancionarían a los jugadores un año, haciendo que el torneo se reanude, sabiendo que los jugadores irán al TAS y reducirían su sanción. Los árbitros no podrían culpar a la FMF pues no serían ellos quienes reduzcan la sanción, sino el TAS.

 La principal irregularidad que pudiese encontrar el TAS en el procedimiento de emitir un fallo en las apelaciones, sería que el director de la Comisión de Arbitraje, Héctor González Iñárritu (sí, hermano del cineasta) no hizo nada para revocar la decisión de la Comisión Disciplinaria, la cual es el verdadero órgano representante del arbitraje mexicano, no la AMA, quienes lideraron la huelga.  Por lo tanto, quien debió haber apelado el fallo de la Disciplinaria no lo hizo, y aceptó la decisión con su silencio; en consecuencia, sus árbitros se le salieron de control y fueron a paro. Hasta ahora, ni Toluca ni América han presentado nada ante el TAS, aunque afirman que sí apelarán las sanciones intentando reducir la suspensión de sus jugadores

. ¿Ganaron los árbitros? No lo creo, probablemente el motivo de su huelga haya sido reducir las constantes agresiones que sufren cada partido y no tanto perjudicar directamente a Triverio y Aguilar. Al contrario, estoy seguro que al regresar a dirigir los partidos van a ser aún más repudiados y abucheados por el público. Son el enemigo común de los dos equipos rivales. El arbitraje es malo en absolutamente todos lados, no sólo en México.

Los árbitros tienen uno de los trabajos más difíciles del mundo pues tienen que tomar decisiones en pocos segundos que probablemente harán ganar o perder dinero a muchas personas, regularmente esas decisiones son desaprobadas por miles de personas en vivo y por millones en la tele. Aunque el sueldo es muy bueno (según Forbes, hasta $100,000 por mes, en caso de dirigir los cuatro fines de semana y fungir como árbitro central los cuatro partidos) es poco atractivo un oficio en el que los abucheos, los insultos y hasta las agresiones son el pan de cada día.

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