La Transición Energética; el resultado de una lección dolorosa del pasado.

Por: Juan Manuel González Zapata

Durante muchos años los combustibles fósiles en la economía mexicana han servido como un soporte mesiánico que hemos sobreexplotado hasta llegar al borde del colapso.

Basta con recordar las siguientes frases; ”Aprendamos a administrar la abundancia” y ”defenderé el peso como un perro” y el año de 1981 cuando el gobierno encabezado por José López Portillo (Quien según una columna de Mireya Cuellar es descrito como un Mujeriego, intelectual, frívolo casi sin voluntad al que se le podía ver acompañado de una actriz popular del género ‘’fichera’’ o dando pie a la reconciliación con la dama refinada que era su primera esposa.) apostó el futuro del país únicamente esperanzados en la abundancia del petróleo, y lamentablemente fue una apuesta que perdimos.

Ese doloroso golpe ha quedado grabado en la memoria del pueblo mexicano, incluso en las generaciones que nacimos después de la década de los 80’s y sin duda dio pie a tomar decisiones más reflexionadas en materia económica-energética, lo cual llevó a la reforma del 2013.

De forma complementaria, en 2015 se decretó la Ley de Transición Energética con el firme objetivo de que nuestro país use por lo menos 35% de energías limpias para sostenerse en el año de 2024. Lo que acarrea consigo varias ventajas en materia ambiental al reducir emisiones y sobre todo en materia económica al no depender únicamente de los hidrocarburos.

Restan 7 años para llegar a la meta y parece que vamos por buen camino, pero falta que se evolucione de manera más detallada en la regulación de las empresas transnacionales que generan energía limpia y en las subvenciones que el gobierno y la CFE puede aportar para las comunidades de escasos recursos y para las empresas mexicanas. Me parece que deberíamos apostar por darle preferencia a los connacionales para volvernos un país más independiente.

Además entre los combustibles fósiles y las energías limpias existen unas de categoría intermedia que son amigables con el medio ambiente y más eficientes de consumo y precio. Tal y como el aditivo oxigenante creado a partir de etanol proveniente de la caña de azúcar cultivada en nuestro país, el cual es comercializado por la empresa mexicana Oxifuel. Prueba clara de que hay talento, sólo falta apoyarlo.

Esperemos que la ejecución de la reforma energética y la propia transición energética no se conviertan en otra amarga lección para el pueblo mexicano.

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